El efecto de los cortes de ruta que bloquearon las entradas a los yacimientos, por lo que se pararon muchos pozos no convencionales, seguirá teniendo repercusiones en la producción de gas dado que la industria hidrocarburífera es de largo plazo. La recuperación lleva tiempo. Y el tiempo corre.
En la terminología de la industria, el invierno empieza en mayo y finaliza en septiembre. Esos son los meses que hay que cubrir con mayor cantidad de gas natural a la demanda doméstica e industrial, por eso la lógica siempre consistía en elevar la producción antes de ese periodo y luego reducirla de cara al verano.
“La inyección de gas proveniente de la producción nacional se encuentra, desde el 19 de abril, en franco declive”, indica un informe de la empresa SAESA en su sitio web. “Esto se debe, en parte, a los muy conocidos cortes de ruta que se están dando en la provincia de Neuquén. Paralelamente, y a causa de la disminución de la temperatura en los grandes centros urbanos, aumentó el consumo de gas por parte de la demanda prioritaria”, apunta.
Sin embargo, la compañía -que invirtió en una planta para llevar gas a Brasil- indica que esta situación es meramente coyuntural, por lo que el mercado puede acomodarse en el mediano plazo.
En el campo del petróleo, los referentes de la industria siguen con atención cualquier novedad que pudiera haber sobre la nueva ley de inversiones, en concreto un programa amplio de promoción para la producción, la generación de empleo y la contratación de pymes en todas las cuencas productoras.
En este número, +e entrevistó en exclusiva a Pablo González, el presidente de YPF, quien indicó que la ley en análisis involucra al gobierno nacional, a las empresas y a las provincias a través de la Ofephi. Consideró que es indispensable tener “una norma que atraiga inversiones, que genere las condiciones para que los grandes jugadores internacionales vengan a inviertan en el país”.
El gas es prioritario para la demanda doméstica, en especial si la economía se recupera pospandemia. Es la energía abundante y menos contaminante con la que contamos. El petróleo abre la puerta a las exportaciones y, claro, sus divisas.