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El desafío del gas de Vaca Muerta: construir un mercado regional

Guido Maiulini, Jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE analizó el nuevo escenario energético y presentó una hoja de ruta para avanzar hacia un mercado regional del gas natural.

El crecimiento de Vaca Muerta, la expansión de la producción brasileña y los cambios en la oferta de gas crean las condiciones para avanzar hacia una nueva etapa de integración energética en América del Sur. Durante el webinar Hacia un mercado regional para el gas natural, organizado por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA), Guido Maiulini, Jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, repasó la evolución de la integración gasífera regional, analizó el nuevo escenario energético y presentó una hoja de ruta para avanzar hacia un mercado regional del gas natural.

Según explicó Maiulini, la región atraviesa una etapa distinta a la de las últimas décadas. "Los recursos de Vaca Muerta alcanzan para satisfacer la demanda total de la región más allá de 2050", sostuvo. A ello se suma el crecimiento proyectado de la producción brasileña, que podría triplicarse hacia 2040 gracias al desarrollo del Pré-Sal, mientras Bolivia enfrenta un progresivo declino de su producción. Ese nuevo escenario, afirmó, modifica las condiciones para avanzar hacia una mayor integración energética regional.

"El desafío ya no es la disponibilidad de gas, sino construir un mercado regional", resumió. Explicó que el foco ahora está puesto en desarrollar infraestructura, avanzar en convergencia regulatoria y generar las condiciones necesarias para ampliar el comercio de gas entre los países.

La integración gasífera del sur

El Jefe de Asesoría Estratégica presentó los principales resultados del estudio de integración gasífera de los países del MERCOSUR y Chile que OLACDE desarrolla con el apoyo de CAF-banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-. A partir de un modelo de simulación de flujos regionales de gas, el trabajo concluye que, en un escenario de mayor integración, los intercambios podrían alcanzar entre 60 y 70 millones de metros cúbicos diarios, movilizar entre USD 4.000 y 5.000 millones anuales y sustituir hasta USD 2.400 millones por año en importaciones de combustibles.

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Para alcanzar ese escenario, sostuvo, será necesario ampliar la capacidad de transporte regional. "Ya hemos puesto en uso prácticamente toda la infraestructura que permanecía ociosa. Si queremos avanzar hacia un mercado regional hacen falta nuevas obras y reglas que permitan financiarlas", afirmó.

Explicó que el estudio elaborado por OLACDE analizó once rutas de integración y concluyó que nueve de ellas requieren incrementar la capacidad de transporte desde la cuenca neuquina hacia el norte argentino, donde se concentran las principales conexiones internacionales.

La obra estratégica desde Neuquén

En este escenario, Maiulini destacó la ampliación del sistema entre Tratayén y La Carlota, que consideró una obra estratégica para consolidar la integración gasífera regional. La obra permitiría trasladar mayores volúmenes de gas desde Vaca Muerta hacia el norte del país y habilitar el abastecimiento de los principales corredores de exportación identificados por el estudio. En conjunto, las obras relevadas demandan inversiones cercanas a USD 18.000 millones.

Sin embargo, Maiulini advirtió que la infraestructura, por sí sola, no será suficiente. "La construcción de mercados regionales precisa reglas de escala regional", afirmó. En ese sentido, señaló que las nuevas obras requieren contratos firmes de largo plazo que permitan financiarlas y sostuvo que será necesario avanzar en convergencia regulatoria, interoperabilidad de contratos, armonización tarifaria y marcos estables que otorguen previsibilidad a las inversiones.

Durante la exposición también remarcó que la integración energética fortalece la soberanía de los países al reducir su vulnerabilidad frente a escenarios de crisis. Explicó que una mayor interconexión mejora la seguridad del abastecimiento y permite reducir la exposición de la región a los shocks derivados de los conflictos geopolíticos y de la volatilidad de los mercados energéticos internacionales. "La integración es el mecanismo privilegiado para garantizar nuestra seguridad energética. Una red con más conexiones es una red más segura", afirmó.

Asimismo, señaló que alcanzar ese escenario requerirá combinar inversiones con acuerdos políticos y regulatorios de largo plazo. En ese sentido, destacó el trabajo que OLACDE desarrolla junto al Subgrupo de Trabajo N.º 9 del MERCOSUR para avanzar en una agenda de convergencia regulatoria orientada a armonizar normas técnicas, contratos, tarifas, mecanismos de gestión de crisis e intercambio de información energética entre los países.

Recordó además que los gobiernos del MERCOSUR vienen respaldando el proceso de integración gasífera y consideró que la siguiente etapa será consolidar una agenda técnico-diplomática que permita materializar esos proyectos.