A través de un comunicado oficial, la compañía señaló que, al momento de frenar el proyecto, el estado de construcción de las obras estaba completo en un 90% en la mayoría de sus tramos, con solo 6 meses de trabajos restantes para finalizar. Según IEASA, la medida asumida en agosto de 2018 por la gestión anterior de la empresa constituyó “una decisión ilegal que causó pérdidas económicas al Estado Nacional y dejó sin la posibilidad de acceder al servicio del gas natural a miles de ciudadanos argentinos, sin ningún tipo de causa ni fundamento que pudiera invocarse para ello”.
Sin embargo, los nuevos titulares de la compañía decidieron activar las obras pendientes, y retomar la edificación del proyecto de transporte de gas para el Noreste Argentino que abarca el este de Salta y a las provincias de Chaco, Formosa y Santa Fe.
Al respecto, durante la reunión con Geréz, Saénz expresó: “Esta es una obra histórica de reivindicación para el norte del país que promoverá el abastecimiento de gas natural y generará oportunidades competitivas para el desarrollo de la producción, permitiendo cubrir las necesidades sociales con el acceso al gas en poblaciones remotas”.
De acuerdo a información de la empresa, el gasoducto troncal principal de la obra tiene una longitud de aproximadamente 1.500 kilómetros, que, al sumar los ramales, alcanza un total de aproximadamente tres mil kilómetros de longitud. En marzo de 2007, la firma recibió la concesión para operar el GNEA durante 35 años, prorrogables, donde se incluyó la responsabilidad de construir, operar, mantener, prestar el servicio de transporte y comercializar.