Un componente crucial de este plan es la construcción de un gasoducto dedicado que conectará la prolífica cuenca de Vaca Muerta con el Golfo San Matías. Esta infraestructura permitirá abastecer a los dos buques de licuefacción flotante (FLNG): el “Hilli Episeyo”, que iniciará su producción en 2027, y el “FLNG MKII”, que comenzará a operar en 2028, duplicando así la capacidad instalada en la provincia. Cabe destacar que el proyecto ya cuenta con la autorización de la Secretaría de Energía de la Nación para exportar desde las costas rionegrinas durante un período de 30 años, estableciendo un polo estratégico de largo alcance para la región.
“El primer proyecto, el de PAE-Golar, ya estaba confirmado, con audiencia pública realizada y todo listo. Ahora ya son dos barcos, con lo cual eso es una realidad”, enfatizó el gobernador Weretilneck. En este contexto, manifestó su satisfacción por el rol que Río Negro desempeña al acompañar a la vecina provincia de Neuquén en la exportación de su producción hidrocarburífera, resaltando que la primera gran obra en curso es el proyecto Vaca Muerta Sur, específicamente orientado a la exportación de petróleo.
Weretilneck detalló, además, la necesidad de desarrollar una robusta infraestructura en tierra para asegurar el suministro de gas a los buques de licuefacción. Subrayó que estos contratos, con una vigencia mínima de 20 años, generarán un significativo impacto económico a nivel local a través de la demanda de servicios asociados, incluyendo logística, operaciones aduaneras y portuarias.
En este contexto, no sorprende el optimismo del gobernador. Todo parece indicar que Río Negro se posiciona firmemente en el mapa energético global, prometiendo transformar el Golfo San Matías en un nodo exportador de gas y petróleo de magnitud continental, con importantes beneficios económicos y de desarrollo para la región.