“La Argentina tiene 20 años de atraso industrial y de repente tiene que recorrerlos muy rápido, porque estamos conviviendo con el mundo”, sostuvo y ponderó que hace falta tecnología para mejorar el factor de recuperación y sostener yacimientos que todavía tienen potencial.
El rol del crudo pesado
Durante años, las áreas convencionales de Catriel cargaron con un problema: los descuentos que se aplicaban al crudo en los oleoductos se comían parte del margen. En este sentido, Bonatto aseguró que eso cambió con la implementación del banco de calidad, que permitió lograr una mezcla de crudo con mejor valor.
Ahora la discusión pasa por el crudo pesado, un tema que también se da en Mendoza. “Las refinerías argentinas están pensadas para crudo pesado, y Vaca Muerta es liviano”, explicó y manifestó que las plantas necesitan un blend que incorpore el petróleo mendocino para ponerlo en valor.
Las capacidades de transporte ya se equipararon, reconoce. Lo que falta es la interconexión de ductos para que todos los productores puedan exportar. Bonatto lo llama “transporte no físico de hidrocarburos”: un sistema integrado en el que un barril inyectado en Mendoza pueda salir por Chile, Punta Colorada o Puerto Rosales.
Un decreto pendiente en Mendoza
Con la evacuación encaminada, los márgenes de la compañía empezaron a moverse. Según el CEO, el único freno está en Mendoza, donde la normativa todavía no acompaña. “Es simplemente cambiar un decreto”, resumió.
La idea es sencilla de explicar. “Yo pongo una molécula en Mendoza y aparece en otro punto del sistema”, graficó y sostuvo que es parte del proceso de ir adaptando las regulaciones para que generen incentivos a la inversión en una industria que se reconfigura a toda velocidad.
Petróleos Sudamericanos tiene un plan de inversiones para crudo argentino.
La segunda vuelta del no convencional
Petróleos Sudamericanos no se quedó quieta en las licitaciones. Ganó bloques en Neuquén, entre ellos Cerro Hamaca, y sumó áreas en Mendoza. Hoy tiene en marcha dos proyectos fuertes de recuperación mejorada (EOR), una apuesta para estirar la vida de campos que muchos daban por agotados.
El crecimiento tiene antecedentes recientes. En el marco del Plan Andes, con el que YPF se desprendió de campos maduros, la empresa se quedó con Señal Picada–Punta Barda, un bloque que explica cerca del 70% de la producción petrolera de Río Negro, y con seis áreas en el norte mendocino.
“El no convencional es algo que nos tienta, lo estamos mirando, y creo que estamos cerca de empezar la segunda vuelta”, anticipó Bonatto. Su lectura es que hoy el desarrollo del shale está concentrado en cinco o seis empresas y que, dentro de poco, el mapa de operadoras será mucho más amplio.
Sobre el RIGI, el régimen de incentivos para grandes inversiones, no mostró apuro. Retomó el discurso que el presidente Javier Milei dio en la apertura de la feria y sostuvo que la economía argentina “va a tender al RIGI total”.
Obligaciones negociables antes de fin de año
“Muchos piensan que este partido termina en dos años; nosotros creemos que tiene para tres”, dijo, con la calma de quien opera en la Cuenca Neuquina desde 1992, cuando la empresa arrancó en áreas marginales de YPF. Para él, la clave es avanzar paso a paso y mirar de cerca el financiamiento.
Además, consideró que hoy muchos inversores esperan, pero que en dos años el panorama estará más claro, cuando se vea la consistencia del modelo económico. Mientras tanto, la compañía saldrá al mercado de capitales con obligaciones negociables (ON), probablemente hacia fin de año.
El destino de esos fondos ya está definido: sostener los proyectos en curso, avanzar en alguna iniciativa no convencional y sumar nuevos desarrollos de recuperación mejorada en Mendoza. “La probabilidad de éxito mejora porque la tecnología está cambiando en forma sistemática”, aseguró Bonatto.