Mientras que enero fue el mejor mes para las exportaciones energéticas, febrero registró la contracción más fuerte de las importaciones. En este último período, vale decir que las cantidades exportadas se mantuvieron, pero sus precios marcaron una baja del 2,6%.
Si bien aumentaron las exportaciones de petróleo crudo (81 millones de dólares), disminuyeron las exportaciones de gas de petróleo, otros hidrocarburos gaseosos y energía eléctrica (-80 millones de dólares); y las de resto de combustibles (-21 millones de dólares), entre otros.
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Las exportaciones de petróleo crudo alcanzaron 81 millones de dólares en los primeros dos meses del año. REUTERS/Agustin Marcarian
Por el contrario, con una reducción del 73,9% interanual, combustibles y lubricantes fue la categoría que más cayó y su baja se debió a una reducción del 74,4% en las cantidades importadas, ya que los precios subieron 2,9%. Es decir, al revés que las exportaciones, lo que marca un escenario saludable donde, más allá del precio circunstancial que puede variar, se están exportando más cantidades energéticas y se importan menos.
Contando al bimestre en su conjunto, las exportaciones de crudo aumentaron un 42,4% con un total de 705 millones de dólares y las de carburantes avanzaron un 4,7%. En cambio, las de gas y energía eléctrica cayeron un 28,5%.
De esta manera, las proyecciones de ventas de crudo superan los 4.200 millones para el 2024 luego de transitar un rumbo creciendo durante la última década gracias al desarrollo de Vaca Muerta.
Según marca un informe del Instituto Mosconi, las cantidades de petróleo exportadas subieron un 176,9% entre 2013 y 2023 y las de gas lo hicieron en un 2615% más allá de su menor volumen.
Esto permitió pasar de una balanza comercial energética deficitaria en 6.902 millones de dólares en 2013 a un cuadro de prácticamente equilibrio en 2023 con apenas 46 millones en rojo que, sin dudas, en 2024 será ampliamente positivo.