Ya para este año, la mejora vendría dada más por una contracción importadora que por una expansión de las exportaciones que subirían un 12% para alcanzar los 8.886 millones de dólares.
En cambio, las compras externas seguirían cayendo de 7.925 a 4.858 millones de dólares, es decir, un derrumbe del 38,7%. “El aumento de la producción de crudo, a pesar de las limitaciones en la capacidad de transporte, la disminución de los precios internacionales del GNL y el incremento de la capacidad de transporte de gas natural desde la cuenca neuquina permitirán alcanzar un resultado superavitario”, explicaron desde Economía y Energía.
Gasoducto Néstor Kirchner GNK Vaca Muerta Gas (1).jpg
La obra de reversión del Gasoducto Norte son claves para sustituir las importaciones de gas de Bolivia y dar un saldo positivo en la balanza energética.
Una buena señal para la balanza energética
Para observar un resultado tan robusto como el que se logrará este año, hay que retrotraerse al período 2000-2009, donde el saldo comercial energético promedió entre los 3.800 y los 6.000 millones de dólares.
La diferencia con aquel período es que, por entonces, las importaciones eran mínimas de apenas entre 500 y 1.000 millones de dólares. Es decir, que ahora hay más exportaciones y más importaciones, lo que también deja un mayor margen para hacer crecer el saldo comercial en los próximos años.
Por el lado de las ventas externas, ya se está viendo un fenómeno de expansión a nivel cantidades. En 2023, las exportaciones de crudo subieron un 25%, un ritmo que se mantendría este año con una suba del 30%. Por el contrario, las ventas de gas natural sufrirían una leve contracción y el resto de los productos exportados permanecería constante.
“De todas formas, dado el nivel de producción actual de crudo en cuenca neuquina, no se produciría un aumento sustantivo en el volumen de exportación hasta que se amplíe la capacidad de evacuación de Oldelval en el cuarto trimestre del presente año”, aclaran desde EyE.
En cuanto a las importaciones, el 75% de la disminución proyectada para este año corresponde al GNL, al gas y al gasoil. “Las importaciones de gas natural y GNL se reducirían a la mitad, producto de las menores necesidades de importación y dada la disminución que experimentan los precios internacionales. Por su parte, las compras externas de gasoil se contraerían en más de un 40%, ante su menor utilización en el sistema de generación de energía eléctrica”, sostienen.