De ahí que los especialistas sugieren cubrir los bloques de consumo base de todo el año con gas nacional y los picos con GNL importado. Y, de haber excedentes, destinarlos a la exportación. “Los más eficiente es exportar e importar al mismo tiempo”, sostienen.
Hasta este punto, no hay discusión en la industria y en el Gobierno. Pero hay una propuesta novedosa que está en análisis de las autoridades de la Secretaría de Energía e incluye la posibilidad de aprobar la operación del barco regasificador durante todo el año.
Escobar, una alternativa
La alternativa reduciría fuertemente el costo hundido de la terminal, que apenas se aprovecha poco más de un trimestre, y permitiría atender un abanico de demanda de forma más eficiente que no puede ser satisfecha por gasoductos.
Una parte corresponde a localidades aisladas tanto de la red eléctrica como del sistema de gasoductos, que tienen que apelar a la generación diesel o al consumo de garrafas de GLP.
“Hay muchas pequeñas ciudades en el interior de la Provincia de Buenos Aires, en el NEA, pero también se podría exportar a Brasil y Paraguay donde sucede lo mismo en algunas regiones. Se podría exportar GNL por barcazas río arriba a muchas ciudades que dependen del GLP de Bolivia, que es un proveedor cada vez menos confiable”, explican a +e.
El otro gran mercado es el del bunkering, es decir, el abastecimiento de combustible para embarcaciones. La industria naval es una de las que tiene más dificultades para lograr un sustituto óptimo que le permita reducir sus emisiones y ve en el GNL una alternativa práctica para ir ganando terreno.
Bajas emisiones
Se trata de la opción más limpia en estos momentos en la navegación marítima ya que no contiene azufre, reduce las emisiones de nitrógeno en un 80%, las de dióxido de carbono hasta un 30% y la contaminación acústica hasta en un 50%.
Las proyecciones marcan que para el 2040, se espera que el 10% de la demanda global de GNL se destine a la industria marítima. Con una reforma muy simple para preparar una puerta de despacho, la terminal de Escobar podría adaptarse a este escenario y constituirse como una fuente de provisión de combustible más limpio para todas las embarcaciones que pasen por el Río de la Plata y la cuenca del Paraná.