Este tipo de comparación, aunque simple, ofrece una mirada directa y concreta sobre el poder adquisitivo real de los trabajadores. El asado, más allá de su valor simbólico en la cultura argentina, es un buen termómetro del costo de vida y la capacidad de compra de los ingresos.
El sector petrolero, lejos del resto
Con 754 kilos de asado por salario promedio, el rubro de petróleo y minería no solo lidera la lista, sino que supera ampliamente incluso al segundo puesto: el sector financiero, que permite comprar 534 kilos. Esta diferencia de 220 kilos entre ambos sectores muestra el impacto del modelo exportador y de los ingresos en dólares sobre los sueldos de las industrias extractivas.
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Vaca Muerta se prepara para vivir su boom productivo.
El contexto de precios internacionales, los márgenes de rentabilidad y la demanda global explican parte de este rendimiento. Mientras tanto, sectores tradicionalmente asociados al mercado interno como enseñanza, salud o comercio muestran un deterioro evidente. La enseñanza apenas alcanza los 180 kilos, salud se queda en 168 y comercio en 159. Todos por debajo del promedio general.
La diferencia entre los salarios
El “salario promedio de la economía” da para comprar 184 kilos de asado. Este número, aunque útil como referencia general, queda muy por detrás de los sectores de mayores ingresos y muy por encima de los más castigados. Por ejemplo, el salario promedio en hoteles y restaurantes permite apenas 97 kilos. El agro, históricamente asociado a altos márgenes pero con baja formalización laboral, llega a 84 kilos.
El caso más extremo es el del servicio doméstico: 31 kilos. La cifra es impactante, y pone en evidencia la precarización estructural de este sector, uno de los que mayor informalidad registra en el país.
El asado es una vara para medir cuánto rinde el ingreso mensual y es un enfoque que permite entender el deterioro del poder adquisitivo sin entrar en tecnicismos económicos. Es decir, es una variable palpable.
Los datos muestran que no hay un solo mercado laboral, sino múltiples realidades económicas coexistiendo en el país. En este marco, la industria petrolera representa hoy el punto más alto del poder adquisitivo en el país.