Un esquema organizado
El fraude no solo implica un engaño, sino también un costo económico significativo. López detalló que, en algunos casos, los estafadores pueden llegar a quedarse con hasta el 50% de lo que paga la ART: un 20% que corresponde a la mutual y un 30% adicional que le exigen directamente al trabajador.
A pesar de la gravedad del problema, las denuncias formales son escasas. “No muchos comunican esta situación; en muchos casos, los trabajadores lo desestiman. Los casos reales superan ampliamente los que tenemos registrados”, afirmó López. Este silencio dificulta la magnitud real del problema, pero la ART estima que las estafas son mucho más frecuentes de lo reportado.
La MEOPP ART identificó patrones claros en estas maniobras. Por ejemplo, algunos centros de salud de la zona actúan como puntos de contacto inicial, donde los trabajadores son abordados por supuestos abogados incluso antes de que la empresa formalice la denuncia del accidente. “Nos han llegado reportes de casos reiterados donde, tras visitar ciertos centros de salud, los trabajadores reciben llamadas de hasta tres personas ofreciendo servicios legales”, señaló López.
Acciones para combatir el fraude
La mutual ha tomado medidas inmediatas para frenar estas prácticas:
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Difusión activa: Se está informando a los trabajadores sobre la gratuidad de los trámites y la importancia de no pagar a intermediarios.
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Investigaciones: La ART realiza indagaciones para identificar a los responsables y recopilar pruebas contundentes.
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Denuncias penales: En los casos donde se obtengan pruebas, se presentarán denuncias para que la justicia investigue.
Para evitar caer en estas estafas, la MEOPP ART recomienda:
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Verificar la identidad: Solo confíe en representantes oficiales de la ART o abogados acreditados.
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No pagar por trámites: Los servicios relacionados con la ART son gratuitos para los trabajadores.
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Denunciar inmediatamente: Si sospecha de un fraude, comuníquese con la ART para reportarlo.