La crisis fue creciendo como una bola de nieve. En septiembre, el gremio de base ya hablaba de 1200 suspendidos que después aumentó a 1800. Por aquellos días, las pymes soportaban el impacto de la pesificación y denunciaban que se extendían los plazos de pago por parte de las operadoras.
La reincorporación de estos trabajadores, que incluía a los stand by, fue planteada por los gremios durante la mesa de revisión salarial, para ajustar el poder adquisitivo de los trabajadores por la inflación, que finalmente terminó con un acuerdo en noviembre del 4% adicional retroactivo a octubre.
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Las empresas de servicios San Antonio Internacional y Schlumberger enviaron el 27 de noviembre un paquete de 600 telegramas de despidos en medio de la parálisis de las operaciones en el sector de hidrocarburos no convencionales. Según informó oportunamente +e, era personal en stand by, es decir que no tenían funciones asignadas y formaban parte del esquema de rotaciones instrumentado por las compañías.
Un antecedente inmediato de estos despidos fueron los telegramas de H&P, que luego entró en conciliación.
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La imagen más fuerte del conflicto fue en la entrada de Schlumberger, donde los responsables de la base en Neuquén cerraron la puerta durante el almuerzo para impedir que reingresaran aquellos trabajadores a los que les había llegado, o les llegaría en las siguientes horas, el telegrama de despido. Mientras ocurría esto, en Buenos Aires había negociaciones para restablecer las conversaciones entre sindicatos y empresas, resuelto finalmente con el dictado de una conciliación obligatoria.