"No queremos reemplazar nuestra dependencia de los combustibles fósiles por una nueva dependencia de materias primas", afirmó el martes en Bruselas Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para Prosperidad y Estrategia Industrial. "El litio chino no será el gas ruso de mañana", añadió, en referencia al uso del gas natural como arma geopolítica por parte de Rusia antes de invadir Ucrania y al dominio de China en el suministro de elementos esenciales, incluyendo casi todas las tierras raras que importa la UE.
El litio, vital para las baterías de vehículos eléctricos, es una de las 34 materias primas consideradas críticas por la UE, de las cuales la mitad tiene gran relevancia estratégica. Los proyectos seleccionados, que abarcan 13 países miembros, incluyen iniciativas de minería y procesamiento en Portugal, España, Francia, Alemania, República Checa y Finlandia, y se detallan en un mapa interactivo.
Objetivos ambiciosos para 2030
La Ley de Materias Primas Críticas, aprobada hace un año, establece que para finales de la década la UE debe extraer el 10% de sus minerales críticos, procesar el 40% y reciclar el 25% dentro de su territorio. Según la Comisión, si los proyectos avanzan según lo previsto, se cumplirán plenamente las metas para litio y cobalto, con progresos significativos en grafito, níquel y manganeso.
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Para agilizar el proceso, la ley fija plazos de 27 meses para permisos de minería y 15 meses para instalaciones de procesamiento y reciclaje. Además, el nuevo Consejo de Materias Primas Críticas trabajará con empresas para movilizar los 22.500 millones de euros necesarios, facilitando acceso a financiación, como los 2.000 millones de euros que el Banco Europeo de Inversiones destinará este año a estos proyectos. De los 170 solicitantes a la categoría de Proyecto Estratégico, 46 son de fuera de la UE, y su aprobación se decidirá próximamente, un proceso que Séjourné admitió tendrá un componente político.
Aunque negó que la política de la UE responda directamente a las acciones de Estados Unidos —que busca aumentar su propia producción minera—, Séjourné reconoció que las tensiones geopolíticas y comerciales han añadido urgencia al plan, algo evidente también en la reciente orden ejecutiva de Donald Trump para impulsar la minería estadounidense y reducir trámites.
Críticas y desafíos
Sin embargo, no todos aplauden el enfoque de Bruselas. Robin Roels, de la Coalición de ONG ecologistas sobre Materias Primas, criticó la "opacidad" en la selección de proyectos y exigió mayor transparencia y participación comunitaria para garantizar una transición sostenible. La Comisión, por su parte, sabe que la oposición pública —que ya ha frenado iniciativas de litio en Portugal y Serbia— es un obstáculo clave.
"Producir en Europa requerirá un trabajo político para lograr la aceptación social", admitió Séjourné, destacando la importancia de comunicar los beneficios nacionales y europeos de estos proyectos.