El crecimiento de la producción fabril y de las ventas minoristas en China se desaceleraron con fuerza en julio, por debajo de las expectativas, mientras las inundaciones y los nuevos brotes de COVID-19 afectaban a la actividad de los negocios.
El procesamiento de crudo chino también bajó el mes pasado a su nivel más reducido sobre una base diaria desde mayo de 2020, ya que refinadores independientes recortaron sus producción ante el ajuste de las cuotas, elevados inventarios y un descenso de los beneficios. China es el mayor importador petrolero mundial.
"(Las preocupaciones) sobre la propagación de la variante Delta en China y los efectos que tendrá en la demanda petrolera siguen presionando a los precios", dijo Commerzbank en una nota.
Las dudas sobre la velocidad de la recuperación económica también se intensificaron después de que la confianza del consumidor estadounidense se desplomó bruscamente a principios de agosto a su nivel más bajo en una década, mostró una encuesta de la Universidad de Michigan a fines de la semana pasada.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) comunicó la semana pasada que la creciente demanda de crudo revirtió su curso en julio y se espera que aumente a un ritmo más lento durante el resto de 2021 ante el incremento de infecciones con la variante Delta del COVID-19.