En este contexto, Wall Street ha detenido este lunes durante 15 minutos la cotización, en respuesta automática a la brusca caída de las acciones. Esta es la primera vez que se interrumpe la cotización en ese centro financiero desde las elecciones presidenciales de 2016, en las que ganó Donald Trump, cuando los mercados cayeron también por debajo del límite máximo diario del 5%.
Los motivos son externos. El coronavirus altera todos los mercados y los inversionistas están más estrictos en sus evaluaciones. Los extendidos temores de avance del virus originado en China y su eventual efecto negativo para la actividad económica global encendieron las alarmas. Además, hay una extensión de los países a los que llegó el virus originado en China, incluida la Argentina.
El otro tiro mortal vino de Rusia. El gobierno de Vladimir Putin le dijo que no a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), por lo que no hay acuerdo de recorte de la producción de crudo. Sin un bloque de países organizados controlando el precio del barril, la situación podría empeorar a los niveles del año 2016, cuando tocó el piso de 28 dólares.
Esto afectará los planes de inversión y los desarrollos en Vaca Muerta, además de complicar el panorama en la principal cuenca exportadora del país como la del Golfo San Jorge, que con precios que cierren los negocios en los distintos yacimientos logra llegar a enviar al exterior hasta un 25 a 30 por ciento de su producción.
Si bien YPF lidera la actividad en Vaca Muerta, no puede escaparse del contexto externo e interno. Afuera, la caída del precio del barril de crudo, en especial del Brent del Mar del Norte. Adentro, la crisis sistemática de la Argentina, la recesión que persiste y la devaluación. Esto sumado a que el congelamiento del precio de los combustibles y de las tarifas se mantiene como clave del gobierno de Alberto Fernández hasta que su equipo no diseñe las nuevas fórmulas de actualización.
A todo esto, en su estado contable YPF comunicó perdió valor: tuvo un cargo por $33.379 millones por el deterioro de sus activos. Ni los proyectos en Vaca Muerta revirtieron el mal escenario del último trimestre para YPF. La presentación ante los accionistas le pone el acento a las dificultades que afrontó la compañía por la baja del precio del gas y el freno al crudo por el DNU 566.
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