De esta manera, la Central Hidroeléctrica puso a disposición de la demanda de los sistemas eléctricos de Argentina y Paraguay la totalidad de su potencia instalada, en momentos de alta demanda estacional.
La rápida repercusión de las lluvias en la cuenca afluente de la represa binacional se refleja casi de inmediato en la capacidad de generación, lo que explica que de los 31.831 Mhw de energía diaria que entregaba Yacyretá a Cammesa al 29 de mayo pasado, saltó a más del doble en dos días con 64.448 Mwh, el 1 de junio.
La histórica situación hidrológica de los últimos dos años complicó el abastecimiento de agua potable de algunas poblaciones, además de reducir la navegabilidad de los ríos, las operaciones portuarias y a distintas actividades productivas.
En el caso de la energía eléctrica tuvo particular afectación en las mayores represas hidroeléctricas, que vieron reducir al 50% la capacidad de generación, como sucedió en Yacyretá, sobre el río Paraná; en Salto Grande, sobre el río Uruguay; y en Chocón, en la Patagonia, con el río Limay.
Así cuando baja la hidraulicidad por el escaso aporte de lluvias afecta la hidroeléctrica, sube la generación térmica que puede quemar gas natural o combustibles líquidos como gasoil o fueloil, y también ganan participación las fuentes eólica y solar, por lo que un mayor aporte de las represas, reduce esa presión.
"El crecimiento o decrecimiento de generación se justifica principalmente por el aumento o disminución de la oferta hídrica, por ser una central de pasada, que no tiene capacidad de administrar el recurso", explicaron fuentes del sector al analizar el caso de Yacyretá.
Este desempeño de la mayor represa hidroeléctrica del país, se logra luego de un período de bajante histórica del Río Paraná a partir de un segundo semestre de 2019 caracterizado por precipitaciones inferiores a lo normal en la cuenca de aporte a Yacyretá. Las recientes lluvias dieron un significativo mejoramiento a la situación hidrológica.
Mirando aguas arriba, el sistema de embalses emplazados en la cuenca del río Paraná, en territorio brasilero, se encuentran con un almacenamiento ponderado actual en el orden del 72%, habiendo evolucionado positivamente desde inicio de 2022.