Se trata de proyectos que demandarán inversiones multimillonarias; por lo tanto, será necesario agudizar el ingenio para atraer capitales y que el país se convierta en un socio confiable para las próximas dos o tres décadas. Urge hacer las cosas de forma diferente, consensuar acuerdos y tapar grietas inconducentes. Barajar y dar de nuevo sobre una anacrónica y recauchutada Ley de Hidrocarburos.
El 6 de julio visitó Neuquén Sergio “el Oveja” Hernández, DT de la legendaria Generación Dorada de la selección argentina de básquet, invitado por Tecpetrol a brindar una charla a empresarios pyme de la región. Sin entrar en el facilismo de comparar Vaca Muerta con el deporte, el equipo liderado por Manu Ginóbili deja algunas enseñanzas que pueden replicar la dirigencia política, sindical, empresarial y los medios de comunicación.
En palabras de Hernández, nunca es bueno anular los egos de las personas, sino que la cuestión es ponerlos al servicio de una causa común y superior. Así es como las individualidades se potencian y la recompensa es mayor cuando todos ganan.
La Generación Dorada no tuvo los mejores jugadores, ni los más altos, ni los más rápidos, ni los más fuertes, pero sí una feroz ambición de ganar. Y llegó a destronar a las estrellas de la NBA. Argentina tal vez no tenga el entorno ideal, pero tiene historia petrolera, recursos naturales y humanos que permiten soñar con una Vaca Muerta que compita en las grandes ligas del mundo. Nuevos tiempos obligan a elaborar ideas no convencionales.