Esta primera señal del FMI puede beneficiar a Vaca Muerta en dos frente. El primero es que se tendrá claridad sobre la deuda externa, los pagos y las condiciones que le podrían imponer los mercados a la Argentina. Y en segundo lugar, le da un sendero de tranquilidad al contexto político y social, con todas las expectativas que se le han puesto a Fernández como nuevo presidente y la vuelta del peronismo a la Casa Rosada.
Una vez reestructura la deuda, los inversores tendrán más claridad sobre las condiciones de financiamiento. Y recién ahí podría empezar a hablarse en concreto de la “ley petrolera”.
El país recibió hasta 2019 un suma del orden de los u$s 45.000 millones del préstamo, que representa un 78% del total. Entre 2021 y 2024, la Argentina deberá devolver unos US$ 50.000 millones. La cifra incluye la devolución del préstamo, que empezará en 2021, y los intereses, que ya se pagan desde 2018 -ese año, en mayo, el expresidente Mauricio Macri anunciaba el pedido de ayuda al FMI-.
Otro apunte en esta primera señal positiva del FMI es cómo se manifestará el gobierno con las empresas públicas, en especial YPF. En los mercados suelen alertarse con el “intervencionismo estatal”, por lo que el peronismo, y con Cristina Fernández de Kirchner en la vicepresidencia, encendería la luz amarilla en los sectores más conservadores.
“Celebro que el FMI reconozca la posición argentina respecto de los procesos de endeudamiento. Si todas las partes demuestran voluntad de acordar, podremos volver a crecer, honraremos nuestros compromisos y volveremos a tener una Argentina de pie”, tuiteó Fernández.
Un frente que falta resolver es con los acreedores privados. Por ese motivo, el mensaje del FMI también fue dirigido a ellos. “Se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”, dice el informe.