Y continuó: “Si uno mira 2024, nos va a estar dando un salto de 8000 millones positivos comparado con 2022. No estoy hablando de hacer inversiones nuevas en infraestructura, estoy hablando de continuar con lo que ya está en marcha, en gas y en petróleo”.
En esta línea de tiempo, Ridelener puso el foco en 2025: “Los 8000 se duplican. Son cifras importantísimas en términos de recaudación y divisas. El desarrollo de Vaca Muerta permite disminuir importaciones, aumentar exportaciones y generar un movimiento interno que es muy fuerte”.
El directivo de TGN, a su vez, indicó que los números de producción ya impactan en el flujo de varios ductos y nuevas obras de ampliación, que son estratégicas para sostener el crecimiento del shale. “En petróleo, por ejemplo, estamos tomando la exportación vía Otasa al sur de Chile. En gas, estamos teniendo en cuenta la etapa ya construida del GNK y el impacto que tendrá el segundo tramo, y las dos plantas compresoras que están en ejecución”.
Reversión
“En 2010 empezamos a hablar de la reversión del gasoducto Norte porque estábamos viendo que Bolivia estaba bajando su producción a pasos agigantados. Se trata de revertir el flujo para poder abastecer a las provincias del norte”, comentó el CEO de la firma.
En ese punto, contó los entretelones del plan: “Va a permitir algunas exportaciones pequeñas al norte de Chile, pero tenemos planteada otra obra para abastecer al norte trasandino, a la minería de litio y llegar con gas argentino, a través de Bolivia, a Brasil”. De este modo, introdujo una perspectiva alentadora: “En Brasil ya están pensando qué necesitan de Argentina. Creo que el precio nos da para pagar el gas y el transporte en Argentina, Brasil y Bolivia. Con un volumen chico, se podría hacer una prueba piloto en 2024”.