En ese contexto, más allá de la productividad, el analista mostró que los pozos también alcanzaron costos de equilibrio competitivos. En petróleo, el wellhead breakeven de Vaca Muerta se ubica en torno a la franja alta de los US$30 por barril. En gas, ronda los US$2 por Mcf.
S&P Global marcó el nuevo desafío de Vaca Muerta: infraestructura y capital
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El nuevo desafío de Vaca Muerta está en la infraestructura, no en la geología
La presentación de Weissfeld planteó una tesis central que estuvo en boca de todos los comensales: “The remaining discount is increasingly above ground and midstream, not geological”. Es decir, el descuento que todavía enfrenta Vaca Muerta está cada vez menos asociado a la calidad del recurso y más a las condiciones de superficie y a la infraestructura.
Explicó que, durante la primera etapa del desarrollo, el foco estuvo puesto en probar la formación, mejorar diseños de pozos, reducir tiempos de perforación y fractura y elevar la recuperación por lateral. Esa etapa avanzó al punto de acercar los resultados argentinos a los estándares de los principales plays estadounidenses. Ahora, el nuevo límite está en la capacidad de evacuación, procesamiento, transporte, infraestructura exportadora y costo de capital.
S&P también mostró que el riesgo de inversión argentino sigue por encima de las jurisdicciones más competitivas. Su ranking de above-ground risk, que evalúa 113 países y territorios, contempla variables políticas, económicas, condiciones de entrada al sector, operaciones y términos fiscales.
Riesgo país, RIGI y la proyección hacia 2030
La mejora del perfil argentino aparece, sin embargo, como una condición necesaria para sostener el siguiente salto de escala. La consultora destacó al RIGI como una de las herramientas que comenzaron a modificar esa ecuación y mostró una cartera cercana a los US$200.000 millones entre proyectos aprobados y pendientes.
El desafío técnico inmediato es que la infraestructura acompañe el ritmo de crecimiento del upstream. En petróleo, proyectos como VMOS apuntan a ampliar la capacidad de evacuación. En gas, el problema es más complejo porque exige sumar transporte, procesamiento, licuefacción y contratos de exportación de largo plazo.
Finalmente, la proyección de S&P estableció que Argentina podría acercarse a 2,7 millones de barriles equivalentes de petróleo por día a comienzos de la década de 2030, con una producción no convencional que más que duplicaría los niveles de 2025 hacia 2030.