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PyMEs petroleras 2026: récord de optimismo, pero con alta capacidad ociosa

El 67% de las PyMEs del sector energético mira con optimismo el segundo semestre, pero la mitad trabaja a medio ritmo.

Las PyMEs industriales argentinas proveedoras del sector energético atraviesan un momento paradójico: el optimismo empresario alcanzó su nivel más alto desde el cierre de 2025, con un 67% de las empresas con expectativas positivas de cara al segundo semestre del año, mientras que al mismo tiempo el 55% opera por debajo del 75% de su capacidad instalada. Este es el diagnóstico central del relevamiento realizado por el GAPP (Grupo Argentino de Proveedores Petroleros) durante abril y mayo de 2026, sobre la base de sus más de 250 empresas socias que operan en Oil & Gas, minería y generación eléctrica.

El informe, que cubre toda la cadena de valor del sector energético —Upstream, Midstream y Downstream—, expone con precisión estadística las contradicciones de un entramado productivo que confía en los grandes proyectos energéticos en curso, pero todavía no logra traducir esa expectativa en actividad concreta.

De hecho, el análisis de la capacidad ociosa revela una redistribución preocupante. Si bien los extremos mostraron cierta mejora, el grueso de las empresas se desplazó hacia una zona de rendimiento sin demasiadas luces. El segmento con ociosidad media —entre 25% y 50%— creció del 38% al 47%, absorbiendo a empresas que antes operaban con niveles bajos de capacidad sin usar.

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Dentro del segmento de menor ociosidad, el dato es ambivalente: la proporción de empresas que trabajan sin ninguna capacidad ociosa subió del 18% al 24%, pero las que registraban niveles bajos cayeron del 34% al 21%. En conjunto, el bloque de ociosidad nula o baja retrocedió del 52% al 45%. En el otro extremo, las empresas con situación crítica —más del 50% de planta sin usar— pasaron del 10% al 8%.

El resultado neto es que solo el 6% de las empresas reportó un impacto positivo en su actividad durante el bimestre, mientras que un 7% sufrió una caída en la utilización de su capacidad. El panorama productivo, en síntesis, permanece estancado para la mayoría.

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Menos despidos, menos contrataciones

En materia laboral, el período abril-mayo mostró una mejora relativa respecto del primer trimestre. El 79% de las empresas reportó no tener afectaciones en su dotación de personal, frente al 53% del período enero-marzo. Sin embargo, ese dato positivo convive con una realidad preocupante: el 17% de las firmas realizó despidos, el 2% redujo turnos o jornadas y otro 2% aplicó suspensiones.

Más significativo aún es el freno a las nuevas incorporaciones. El 38% de las empresas canceló o postergó ingresos de personal, una cifra que supera el 34% registrado en el trimestre anterior. Este indicador refleja que, aunque las empresas evitan reducir sus dotaciones actuales, tampoco apuestan por ampliarlas, lo que señala una postura defensiva generalizada frente a la incertidumbre.

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Contratos y tarifas: la negociación se deteriora

Uno de los capítulos más críticos del informe de GAPP es el de la negociación contractual con las operadoras. Los números muestran un deterioro en prácticamente todos los indicadores respecto del trimestre anterior.

Solo el 41% de las empresas logró cumplir los tiempos preestablecidos en sus negociaciones, frente al 53% que lo conseguía en enero-marzo. La mayoría, un 54%, enfrenta demoras de entre 3 y 6 meses —porcentaje que trepó desde el 37% previo—, aunque las demoras superiores a 6 meses sí cayeron, del 11% al 5%.

En cuanto a la actualización de montos y tarifas, apenas el 29% logra actualizaciones adecuadas, muy por debajo del 38% registrado en el trimestre anterior. El 43% consigue revisiones, pero bajo condiciones desventajosas o con descuentos. Y el dato más preocupante: el 28% directamente no logró actualizar contratos ni tarifas, un salto alarmante respecto del 19% previo.

El informe señala que un 12% de las empresas que antes acordaban contratos en tiempo y forma pasó a registrar demoras de entre 3 y 6 meses, y un 9% pasó de actualizar tarifas adecuadamente a no poder hacerlo en absoluto.

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Expectativas y cautela

Pese al cuadro de situación complejo, el relevamiento registra un giro notable en el ánimo empresario. La suma de empresarios "altamente optimistas" y "optimistas/expectantes" saltó del 48% al 67%, mientras que los "moderados/cautelosos" retrocedieron del 48% al 29%. La preocupación genuina se mantuvo en un nivel marginal del 4%.

Este optimismo tiene nombre propio: los proyectos RIGI, Vaca Muerta Sur, GNL-SESA y ARG.LNG funcionan como horizonte de expectativa para el entramado PyME. Un 11% de empresarios que en el trimestre anterior tenía una postura moderada pasó a declararse optimista o altamente optimista frente a las oportunidades que se proyectan para el segundo semestre.

El relevamiento también identifica las principales problemáticas que el sector considera prioritarias para 2026. La dificultad en la vinculación comercial con empresas petroleras encabeza la lista con un 55% de menciones, lo que revela que el acceso efectivo a las operadoras sigue siendo el cuello de botella principal para las PyMEs industriales.

Le sigue la preocupación por los niveles de actividad en Oil & Gas (53%) y en minería (40%). Y más del 40% de los empresarios expresa preocupación por la competitividad frente a la importación de materiales, bienes y equipos, una tensión estructural que el tipo de cambio y la apertura comercial tornan más sensible.

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El desafío de convertir oportunidad en actividad real

Las conclusiones del GAPP son precisas: hay señales positivas —menor afectación del empleo, mayor optimismo—, pero los desafíos estructurales no ceden. La ociosidad media persiste, la negociación contractual se complica y el acceso al mercado de las grandes operadoras sigue siendo esquivo para buena parte de las PyMEs nacionales.

El interrogante central que deja el informe es si los grandes proyectos energéticos en cartera lograrán derramar en la cadena de valor local con la velocidad y la escala que el sector necesita. La apuesta de las más de 250 empresas que integran el GAPP es clara: confían en que sí, pero la realidad productiva de abril y mayo de 2026 todavía no les da razón suficiente para bajar la guardia.