"Así como agregamos valor al gas a través del procesamiento de líquidos de TGS y de nuestra planta de urea, tenemos la oportunidad de dar un paso más: utilizar esa energía para abastecer la creciente demanda de la inteligencia artificial y desarrollar una nueva industria en la Argentina", señaló Mindlin.
La energía, el gran límite de la IA
Uno de los principales desafíos para el crecimiento de la inteligencia artificial es la energía que requiere su infraestructura. A nivel global, se estima que la demanda eléctrica de los centros de datos pasaría de 176 GW en 2023 a 325 GW en 2030, es decir, casi se duplicaría en siete años.
La electricidad pesa mucho en la ecuación económica del sector: representa entre el 40% y el 60% de los costos operativos de un centro de datos. Por eso, contar con energía abundante, competitiva y confiable resulta un factor clave para su desarrollo.
En ese contexto, la formación neuquina presenta condiciones favorables para recibir este tipo de proyectos: Abundancia de gas, posibilidad de generar electricidad a precios competitivos y, finalmente, disponibilidad de recursos e infraestructura.
La oportunidad consiste, entonces, en transformar el gas de Vaca Muerta en la energía que demanda la inteligencia artificial, y agregar valor al recurso en origen.
El perfil de Pampa
La empresa llega a este planteo con un posicionamiento sólido. Pampa es uno de los principales productores de gas en Vaca Muerta y el mayor generador privado de energía del país. Además, integra el grupo reducido de compañías que ya disponen de energía y tierra para desarrollar un centro de datos a gran escala en la Argentina.
El desarrollo de esta actividad atraería inversiones y generaría empleo calificado. También abriría nuevas oportunidades para proveedores y profesionales argentinos, y aportaría nuevas divisas al país.
Con esta propuesta, Pampa suma una opción a la discusión sobre el destino del gas de Vaca Muerta. Del procesamiento de líquidos a la urea, y ahora a la electricidad para la IA, la compañía plantea que el recurso puede seguir escalando en la cadena de valor y dar origen a una industria nueva.