El caño tiene una una capacidad de transporte de 25.000 metros cúbicos por día, equivalente a más de 155.000 barriles. Parte del crudo se exportará a Chile y otra cuota se transportará desde Puerto Hernández hacia la refinería que YPF posee en Luján de Cuyo.
La compañía nacional tiene en marcha una inversión de US$ 800 millones para modernizar la destilería mendocina, que le permitirá incrementar la capacidad de tratamiento del tipo de crudo liviano que se produce en Vaca Muerta y obtener un combustible más limpio y de mejor calidad.
Luego de 17 años, Neuquén volvió enviar petróleo a Chile en mayo pasado a las refinerías de Aconcagua y Biobío, de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP). Hoy se envían al país vecinos unos 40.000 barriles de petróleo diario de Vaca Muerta. Con la puesta en marcha del Oleoducto Vaca Muerta Norte, ese volumen se podrá extender hasta 110.000 barriles diarios, a partir de 2024.
ENAP ya firmó contratos comerciales para la importación de crudo con YPF, Petronas, Equinor, Vista y Shell.
La habilitación de Vaca Muerta Norte permitirá a partir de octubre elevar el bombeo de crudo hasta los 70.000 barriles diarios e incrementar progresivamente en tanto se vayan complementando las obras finales de Otasa del lado chileno.
En el futuro, como el total de la capacidad de Otasa excederá la demanda de ENAP, se abrirá la posibilidad de contar con el excedente disponible para llegar a mercados del Pacífico, como los países del sudeste asiático, o la Costa Oeste de lo Estados Unidos, que ya es el primer destino de las exportaciones del shale oil de Vaca Muerta desde la pospandemia. Para ello será necesaria la adecuación de los puertos chilenos para la carga de buques tanqueros.