Siguiendo los datos históricos de NCS Multistage, elaborados por el consultor Luciano Fucello, en marzo hubo 441 fracturas, antes en febrero 409 y en enero 367. Estas 1217 fracturas que suman el primer trimestre del año están lejos de las 1733 del mismo periodo del 2019. Además, representan la mayor caída en el negocio del fracking de Vaca Muerta de los últimos cinco años, donde nunca se había parado este método.
+e informó aquellos datos de marzo con el análisis de que el impacto de la cuarentena, los regímenes de trabajo especiales y la menor demanda de energía implicarían una fuerte disminución. Sin embargo, la imagen de abril es la más desesperante. Sin fracturas, el petróleo tiene la inercia de los stocks -Neuquén rompió un récord de producción en marzo- que a su vez no tienen mercados para ingresar.
No hay lugar donde vender el petroleo que produce la Argentina, los centros de almacenamiento en los puertos de la costa argentina reciben pocos buques y hay más 10 millones de barriles que esperan ser comprados en el exterior. Las refinerías están trabajando a demanda, por lo que los yacimientos pueden generar un cuello de botella en la capacidad de almacenamiento de crudo.
Este contexto provocó que la actividad primero se estanque y luego empiece a bajar a mínimos históricos. Los trabajadores en sus casas son el mejor indicador de que los yacimientos atraviesan el peor momento en cuanto actividad. El objetivo en estos meses será el de vender los stocks y estabilizar el mercado interno, a la espera de que en el mundo se supere la pandemia y la economía global manifieste signos de reactivación.
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