Efecto Vaca Muerta: las exportaciones de energía subieron más del 400% en la última década

El salto exportador permitió que la energía pasara a explicar el 16% de las ventas externas del país y cerca de un tercio del crecimiento exportador entre 2016 y 2025.

El fondo de Peter Thiel compró el 1% de Vista Energy: la apuesta del magnate por uno de los jugadores fuerte de Vaca Muerta.

El desarrollo de Vaca Muerta modificó en pocos años el lugar que ocupa el sector energético en el comercio exterior argentino. Las exportaciones de combustibles y energía pasaron de US$ 2.050 millones en 2016 a US$ 11.100 millones en 2025, un incremento del 442%, mientras que las ventas externas totales del país crecieron apenas un 50% en el mismo período.

El sector energético, un protagonista de las exportaciones

Según un informe de la consultora Economía & Energía, el sector pasó de representar menos del 4% de las exportaciones totales en 2016 al 16% en la actualidad. En términos concretos, explicó aproximadamente el 31% del incremento total de las exportaciones argentinas entre 2016 y 2025.

El cambio de tendencia resulta todavía más evidente al observar la evolución de las últimas dos décadas. Las exportaciones energéticas habían alcanzado un máximo de US$ 7.850 millones en 2008, pero posteriormente iniciaron una prolongada caída hasta tocar los US$ 2.050 millones en 2016. A partir de ese momento comenzó una recuperación sostenida, que llevó al sector a superar en 2025 aquel máximo registrado casi dos décadas atrás.

El resultado energético adquiere mayor relevancia cuando se observa el saldo comercial. El superávit energético llegó a US$ 7.834 millones entre enero y agosto de 2026, un 71% más que en igual período del año anterior.

El rol del petróleo en el crecimiento

La locomotora fueron las exportaciones energéticas con un acumulado de US$ 10.667 millones lideradas por un aumento de las ventas de petróleo del 55%. Por su parte, la reducción de importaciones jugó un papel significativo, no solo este año, sino, sobre todo en las últimas dos décadas.

El déficit energético argentino comenzó en 2011 y se convirtió en uno de los principales factores detrás del deterioro de la balanza comercial durante buena parte de la década siguiente. Las importaciones de combustibles y lubricantes llegaron a un récord de US$ 12.500 millones en 2013, equivalentes al 17% de todas las compras externas del país. El máximo nominal solamente fue superado en 2022, cuando el salto de los precios internacionales de la energía provocado por la guerra en Ucrania elevó fuertemente la factura energética.

¿Cómo se revirtió el déficit energético?

La situación comenzó a revertirse con el crecimiento de la producción no convencional. La mayor extracción de petróleo y gas, junto con la ampliación de la infraestructura de transporte, permitió sustituir progresivamente importaciones y liberar dólares para otros sectores de la economía. Así, en 2025, los combustibles y lubricantes representaron apenas el 4% de las importaciones argentinas.

Tanto por el aporte de exportaciones como por la llegada de capitales dentro del sector, la energía fue clave para explicar el sobrante de dólares de este 2026, con una acumulación de reservas de 6.000 millones de dólares entre enero y agosto.

Luego del intercambio de bienes, el endeudamiento del sector privado constituyó la principal fuente de divisas: entre enero y agosto se emitieron obligaciones negociables en moneda extranjera por 10.600 millones de dólares, de los cuales cerca del 65% correspondió a firmas del sector energético.