Cuál es el efecto de Vaca Muerta en el bolsillo de los neuquinos

¿El boom de Vaca Muerta llega a todas las familias? Un informe revela la baja de la pobreza y la desocupación, el nivel de ingresos y su comparación con el resto del país y con el costo de vida.

Un informe del IERAL, elaborado por Federico Belich, responsable de la Regional Comahue, analiza qué ocurrió con la economía de las familias del aglomerado Neuquén–Plottier desde 2017, a partir del desarrollo de Vaca Muerta. La conclusión central es que el shale llega a los hogares, aunque el derrame tiene límites.

El reporte parte de un marco teórico con cuatro efectos posibles del desarrollo de Vaca Muerta sobre las familias. Los efectos directos aparecen porque crece la demanda de trabajadores calificados, y quienes acceden a un puesto en el sector perciben salarios más altos. Los efectos indirectos surgen porque la actividad petrolera compra bienes y servicios al resto de la economía neuquina, como transporte, construcción, servicios profesionales, hotelería, gastronomía y comercio.

Los efectos sobre el resto de la economía llegan porque más actividad y más recursos públicos, por las regalías, generan oportunidades para sectores sin relación directa con los hidrocarburos. Por último, los efectos sobre la distribución del ingreso y los precios implican que los beneficios pueden concentrarse en algunos trabajadores y hogares. Además, en el corto plazo el boom genera más demanda de bienes y servicios, como las viviendas, de la que la oferta puede cubrir, y los precios suben.

Más empleo petrolero y mejor pagado

Actualmente, 1 de cada 10 trabajadores de Neuquén–Plottier se dedica a la extracción de petróleo y gas o a los servicios que la acompañan. Es casi el doble que en el conjunto de la Patagonia (6%). En 2017 la proporción era de 6% y, tras caer durante la pandemia, casi se duplicó con el despegue del shale.

El alcance sobre las familias es mayor: el 13% de los habitantes vive en un hogar donde al menos una persona trabaja en el petróleo.

Previsiblemente, este panorama repercute en los salarios. Un trabajador petrolero gana en promedio $3,8 millones por mes, 2,5 veces lo que cobra el resto de los ocupados de la ciudad y más de 3 veces el ingreso promedio de un trabajador urbano del país.

¿Y el resto de los trabajadores?

La pregunta del derrame es qué pasa con el 90% que no trabaja en el petróleo. Los datos muestran que también gana más: un ocupado neuquino de otra actividad cobra $1,5 millones por mes, 38% más que el promedio del país.

La diferencia aparece en casi todas las actividades. En el comercio se cobra 70% más que en el resto del país, en salud y enseñanza alrededor de 46% más, en la administración pública 42% más y en la construcción 35% más.

El informe de Belich identifica dos canales. Por un lado, el gasto de las familias petroleras sostiene las ventas y los salarios del comercio y los servicios. Por el otro, las regalías permiten pagar mejores sueldos en el sector público.

Un dato interesante es que el salario petrolero neuquino es igual al promedio de los petroleros del país. Según el informe, esto indicaría que la ventaja de Neuquén no está en el petróleo, sino en las demás ramas.

El estudio aclara que esta ventaja es anterior al auge del shale. En 2017 los no petroleros neuquinos ya ganaban 35% más que el promedio del país. La pandemia redujo esa brecha, pero la expansión de Vaca Muerta la recuperó y hoy la amplifica.

Más empleo y menos pobreza

Donde mejor se ve el derrame es en el empleo y en la pobreza. La desocupación en Neuquén–Plottier bajó de 6,1% en 2017 a 3,3%, menos de la mitad del promedio del país (7,4%) y por debajo del conjunto de la Patagonia (4,9%). Entre los asalariados que no trabajan en el petróleo, 21% son informales, contra 37% en el resto del país.

La pobreza del primer semestre de 2026 llegó a 19,6%, la segunda más baja de las 31 ciudades después de CABA, contra 32,3% del promedio nacional. En 2017 Neuquén tenía una pobreza algo menor que el promedio del país (24% contra 27%); hoy está 13 puntos por debajo.

El contraste con el resto de la Patagonia es marcado. En 2017 la región tenía menos pobreza que Neuquén (20% contra 24%) y hoy tiene bastante más (28%).

La otra cara de la moneda

El boom tiene también un lado menos visible. El primero es el costo de vida. Desde 2017, los precios en Neuquén subieron 20% más que en el promedio del país y 18% más que en el promedio de la Patagonia. Por eso, aunque en pesos se gane más, el poder de compra de los no petroleros neuquinos cayó 10% desde 2017, casi lo mismo que en el resto del país (−11%). Buena parte de lo que el boom suma en el bolsillo se lo come la inflación local.

El segundo tema clave es la vivienda. En 2017 el 19% de los hogares de Neuquén–Plottier alquilaba, igual que en el resto del país. Hoy lo hace el 24%, contra 21% del promedio nacional. La mitad de las familias petroleras alquila y 1 de cada 4 son recién llegadas a la ciudad. Por lo tanto, las familias sin petroleros buscan casa en un mercado donde compiten con ingresos 2,5 veces más altos.

El tercero aspecto que resalta el informe es la desigualdad. El índice de Gini, que mide cuán repartido está el ingreso (0 = todos ganan lo mismo; 1 = una sola persona se queda con todo), subió levemente en Neuquén–Plottier de 0,38 a 0,41, mientras que en el resto del país casi no se movió (0,43). Conviven hogares petroleros de ingresos muy altos con otros que no participan del boom: el 14% de los neuquinos integra hoy el 10% más rico del país, más del doble que en 2017.

El desafío de que el boom perdure

El informe concluye que Vaca Muerta sí llega a las familias neuquinas. Hay más empleo, menos desocupación, menos informalidad y menos pobreza que en el resto del país y que en el resto de la Patagonia, y los trabajadores que no están en el petróleo ganan bastante más que sus pares de otras ciudades.

Sin embargo, el derrame tiene límites: los precios locales suben más rápido, alquilar es más difícil y la distancia entre quienes trabajan en el sector y quienes no, se agrandó.

Por eso, el desafío para Neuquén es transformar el boom en mejoras que perduren (vivienda, suelo urbano, infraestructura y capacitación) antes de que la ventana de oportunidad se termine.

FUENTE: Informe del IERAL, de Federico Belich, responsable de la Regional COMAHUE. Datos de la EPH del INDEC.