Cómo avanzan la ampliación del Perito Moreno y la planta de líquidos TGS

El CEO de TGS, Oscar Sardi, explicó cómo cambió el negocio con Vaca Muerta, cómo vendió el 100% de la capacidad de la ampliación del Perito Moreno y por qué la planta de líquidos es una carrera contra reloj.

El proyecto NGL de TGS nació pensado para crecer.

Las empresas que nacieron para mover gas natural por caños están cambiando de piel. La irrupción de Vaca Muerta, la salida de la pesificación y un esquema de contratos en dólares abrieron negocios que hace una década parecían lejanos. Procesar, separar líquidos y exportar ya pesa más, en algunos balances, que el viejo transporte de gas, su negocio de origen.

Oscar Sardi, CEO de TGS, lo puso en números durante un panel del sector energético. "Nos pusimos como objetivo dejar de ser una compañía de transporte para comenzar a ser una empresa de energía que pudiese prestar servicio a lo largo de toda la cadena de valor del gas natural", contó.

Durante años, cerca del 90% de los ingresos de Transportadora de Gas del Sur venía del transporte; el resto lo aportaba la planta de General Cerri. "El año pasado terminó 50-50. Este año dimos vuelta esa posición: la compañía va a terminar con un 60-40", detalló. El 60% corresponde al negocio no regulado.

La proyección es todavía más ambiciosa. "En 2030, con todos estos proyectos encaminados, vamos a estar en un 25% de negocio regulado y 75% no regulado", afirmó. Y tomó prestada una idea de YPF: "Vamos a tener en 2030 una TGS por cuatro, si la comparamos con la TGS de 2019".

Tarifas, inversiones y una licencia más larga

Sardi destacó el cumplimiento oficial de los acuerdos tarifarios y recordó que la revisión quinquenal trae obligaciones. "En nuestro caso, las inversiones obligatorias tienen un promedio de 70 millones de dólares anuales", precisó. A eso sumó un dato que considera clave: el Gobierno le otorgó a la empresa una extensión de la licencia por 20 años.

"Cuando hablamos de transporte, estamos hablando de inversiones muy intensivas, que no se rentabilizan en dos o tres años", explicó. Ese horizonte más largo, dijo, cambia la ecuación para cualquier obra que la compañía tenga en carpeta sobre el sistema regulado.

Sobre el GNL, coincidió en que el país seguirá importando por un tiempo. "No tiene mucho sentido cortar el puerto. Cuando uno hace un análisis económico, conviene tener eso siempre vivo y que cubra los piquitos", sostuvo. Y agregó que todos los países con picos de demanda invernal mantienen esa alternativa abierta.

La ampliación del Perito Moreno

La ampliación del gasoducto Perito Moreno avanza como iniciativa privada, bajo la Ley de Hidrocarburos 17.319, con tarifas pactadas entre partes en dólares. TGS presentó la propuesta, fue declarada de interés público y luego se licitó. "Nos presentamos solos, no hubo otro oferente, se nos adjudicó", relató el ejecutivo.

Según Sardi, la empresa logró vender el 100% de la capacidad, y el prepago de los cargadores "permite financiar parte de la obra". Son 14 millones de metros cúbicos diarios puestos en Salliqueló: 12 millones siguen hacia el Gran Buenos Aires y el Litoral, y 2 millones quedan en Bahía Blanca.

La iniciativa prevé un opcional de hasta 6 millones adicionales, y ya hay 4,5 millones prácticamente cerrados para las plantas de urea de Bahía Blanca, entre ellas Profertil. "Hay poco tiempo", admitió, y advirtió que el fenómeno de El Niño puede complicar los plazos de construcción.

Más gas y una carrera contra reloj

Después vendrían más expansiones, con loops sobre el NEUBA II o el propio Perito Moreno. "Lo importante es que estamos reemplazando importaciones por gas local", insistió. "Yo hablo siempre de 300 TCF; hay gas para más de 100 años, por lo tanto hay que generar demanda", planteó.

El proyecto que más lo entusiasma es la separación de líquidos. "Si esta planta no se ejecuta en tiempo y forma, por TGS o por cualquier otro, se restringe la posibilidad de producción de petróleo", advirtió. El motivo: los gasoductos ya no pueden seguir cargando gas húmedo de tan alto poder calorífico.

La planta procesará 43 millones de metros cúbicos diarios de gas de 9300 kilocalorías y se divide en cinco segmentos. El primero es un gasoducto paralelo al que TGS ya opera en Vaca Muerta, para separar el gas seco del húmedo. El segundo convierte la actual planta de acondicionamiento en una de procesamiento.

Un poliducto hasta Bahía Blanca

El metano y el etano entrarán a los sistemas de transporte. La mezcla de propano, butano y gasolina viajará por un poliducto de unos 570 kilómetros hasta Bahía Blanca, donde una planta de fraccionamiento separará los productos antes de llevarlos al puerto para su almacenamiento y despacho.

La inversión supera los US$3000 millones y el Gobierno le otorgó el RIGI esta semana. "Necesitábamos que lo digan cuanto antes porque estamos justo en el proceso del financiamiento", reconoció Sardi. Según sus cálculos, la obra generará exportaciones por más de 1200 millones de dólares anuales.

"Va a tener durante toda su ejecución el empleo de más de 4000 personas directas y 15.000 empleos indirectos", detalló el CEO de TGS. "Hay toda una movida que se va a desarrollar en cuatro provincias, que consideramos realmente muy importante como parte de este proyecto", completó.