El grupo cuenta con más de mil trabajadores distribuidos en servicios de ingeniería, tecnología, logística y mantenimiento de campo. Con la premisa de dar un salto cualitativo, Echeverría diseñó el denominado Plan Delta. Este esquema busca acortar brechas de gestión y profesionalizar la toma de decisiones sin resignar la cercanía forjada durante años con los clientes.
El ejecutivo remarcó que las empresas operadoras demandan altos estándares de eficiencia para sostener sus inversiones de capital. Para responder a ese requerimiento, CIAR fortaleció sus divisiones técnicas, sumando desarrollo de software especializado a través de firmas del grupo como Ali Tower. El conocimiento aplicado y la ingeniería avanzada marcan el rumbo prioritario de los servicios.
Servicios tecnológicos e inteligencia artificial en Vaca Muerta
La modernización del sector petrolero exige herramientas que exceden el despliegue tradicional de maquinaria pesada. Clúster CIAR avanza en la implementación integral de inteligencia artificial y robótica aplicada en las áreas de producción. Según anticipó el directivo, la meta consiste en optimizar tiempos de intervención mediante equipamiento autónomo de última generación.
En este sentido, el grupo cerró alianzas comerciales con tres compañías para desplegar drones de inspección, relevamientos termográficos y sensores de precisión. Asimismo, Echeverría confirmó la llegada inminente de robots cuadrúpedos y androides humanoides para efectuar tareas de medición en locaciones complejas. Estas tecnologías complementarán las tareas humanas, garantizando mayor seguridad operativa.
El directivo explicó que la robótica debe asimilarse con naturalidad, comparando su evolución con la llegada masiva de la telefonía móvil. La adopción temprana de estos sistemas permite ganar competitividad frente a competidores extranjeros. En paralelo, la organización sostiene un intenso ritmo de incorporación laboral, sumando alrededor de cien personas cada tres meses.
La capacitación técnica representa otro pilar esencial. A través de Fundación CIAR y sus carreras terciarias, la compañía entrena perfiles adaptados a los requerimientos de la industria energética. Este engranaje permite abastecer la demanda constante de especialistas para tendidos de ductos, plantas compresoras y terminales de exportación que se proyectan en Río Negro y Neuquén.
La proyección abarca megaproyectos estructurales como la ampliación de Oldelval, los proyectos de licuefacción para exportación de GNL y el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur. Para disputar contratos asociados a estos desarrollos, el clúster concretó una asociación con la compañía italiana RINA, socia estratégica habitual de la petrolera europea Eni.
De igual manera, el grupo selló un acuerdo con especialistas internacionales en maniobras offshore. Esta capacidad técnica resultará clave para la operación de buques tanques y monoboyas en el litoral marítimo. La región experimentará un ciclo de inversiones decisivo donde la infraestructura definirá los límites de evacuación de crudo y gas.
Echeverría concluyó que la ventana de oportunidad para el montaje de grandes obras energéticas se concentrará en un período acotado de cinco a ocho años. A diferencia del upstream, cuya explotación demandará décadas, las redes de transporte deben construirse con urgencia. Con alianzas estratégicas e innovación, el grupo regional busca protagonizar esa histórica etapa de crecimiento.