Petrolera Comodoro Rivadavia (PCR) protagonizó la contienda al quedarse con tres áreas clave. La compañía operará La Tropilla I, Águila Mora Noreste y Santo Domingo II. El compromiso de PCR asciende a 55,6 millones de dólares en inversiones y 71,5 millones en bonos. Su plan de trabajos perforará tres pozos horizontales (uno por área) con ramas laterales de 1.500 metros y un total de 75 etapas de fractura, además de registrar 380 kilómetros cuadrados de sísmica 3D.
Patagonia Energy desembarcó en el bloque Corralera Noroeste. La firma inyectará 78,7 millones de dólares de inversión directa y pagará un bono de 22,1 millones de dólares. Su apuesta técnica es la más agresiva del bloque: perforará tres pozos horizontales de 3.000 metros de rama lateral y ejecutará 150 etapas de fractura, un diseño de pozo que busca maximizar el contacto con el reservorio.
El peso de los independientes y el modelo asociativo de GyP
GeoPark, un jugador con amplia experiencia regional, sumó el área Corralera Noreste a su portafolio. La compañía desembolsará 60,5 millones de dólares en bonos de acceso y 34 millones en actividad exploratoria. El programa técnico contempla dos pozos horizontales de 2.000 metros de extensión y 60 punciones totales.
JPM Energía concentró sus fichas en Pampa de las Yeguas II NE. La empresa propuso una inversión de 26,1 millones de dólares y un bono de 18,5 millones. Allí perforará un pozo horizontal de 3.000 metros de rama lateral con 53 etapas de fractura. El área fijó un esquema de regalías del 15%, un piso superior al 12% negociado en la mayoría de los bloques de esta ronda, avalado por el nuevo marco normativo nacional.
El consorcio conformado por Phoenix y Continental Resources logró la adjudicación de Corralera Sur. Las empresas comprometieron 18,9 millones de dólares en inversión y 7,1 millones en el bono de entrada. Su objetivo apunta a perforar un pozo de 1.500 metros de rama lateral con 14 fracturas. Además, procesarán 255 kilómetros cuadrados de sísmica 3D para delinear el subsuelo.
Selva María Oil cerró el mapa de adjudicaciones con el bloque Chasquivil Sur. La petrolera destinará 16,8 millones de dólares a la exploración y 1 millón al bono provincial. El trabajo de campo incluye un pozo horizontal de 1.500 metros, 30 etapas de fractura y 110 kilómetros cuadrados de sísmica. En este proyecto, GyP retiene un 15% de participación asociativa, un nivel superior al 10% estándar del resto de las áreas.
La segunda ronda en el horizonte
El diseño contractual diseñado por Neuquén obliga a las empresas a asociarse con GyP, lo que garantiza a la provincia una participación en la renta petrolera más allá de las regalías. Los directivos provinciales celebraron el nivel de respuesta del mercado, materializado en 20 ofertas iniciales disputadas por 10 oferentes.
El Ejecutivo provincial ya diagrama el próximo paso. El gobernador adelantó que en noviembre lanzarán la segunda ronda licitatoria. Este nuevo proceso incluirá las áreas que quedaron desiertas en la presente convocatoria y sumará bloques maduros revertidos recientemente por empresas operadoras de la talla de YPF.
La maquinaria administrativa de la provincia avanza hacia la firma de los contratos asociativos. Posteriormente, el Ministerio de Energía girará los expedientes al Poder Ejecutivo para su decreto aprobatorio final. Neuquén demuestra que, con reglas claras y geología de clase mundial, el flujo de capitales hacia Vaca Muerta mantiene un pulso firme.