La estatal rusa Gazprom anunció el viernes una extensión sin plazo de la interrupción de las entregas de gas por el gasoducto Nord Stream, por problemas de turbinas, argumento recibido con escepticismo en occidente.
El Nord Stream encamina el fluido hasta Alemania, desde donde se distribuye a otros países europeos.
Ese anuncio incrementó la preocupación por el aprovisionamiento y debería dar nuevo impulso a la disparada de precios de los hidrocarburos, consignó la agencia de noticias AFP.
Andersson criticó "la guerra energética rusa", que "amenaza nuestra estabilidad financiera" y subrayó: "si no actuamos rápidamente, podría haber graves perturbaciones en los países nórdicos y bálticos" y, "en el peor de los casos, podríamos caer en una crisis financiera".
Rusia, que es blanco de duras sanciones occidentales en respuesta a la invasión de Ucrania, niega usar el gas como arma política.