Los subsidios al sector devengados durante el primer semestre del año totalizaron u$s 7.352 millones, un 90% más que en idéntico período del pasado año. La suba anual rondaría el 42%.
De concretarse las proyecciones, entre 2010 y 2022, se habrán destinado 134.655 millones de dólares para subsidiar las tarifas de electricidad y gas en la Argentina. El pico más alto de los últimos 30 años se registró en 2014, con u$s 15.753 millones, equivalentes al 2,8% del PBI.
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Si el usuario residencial pagara el costo pleno de energía, el traslado a tarifa en el caso del gas natural implicaría un aumento del 85%, en promedio, y del 196% para la electricidad, para el AMBA, indica el informe de la consultora al que accedió +e. El impacto resultaría inferior en las distribuidoras eléctricas del interior del país, en las que el peso del costo de la energía es menor que en la región Metropolitana porque los costos del Valor Agregado de Distribución (VAD) en los últimos años se han actualizado por encima de lo que sucedió en en la jurisdicción federal, donde permanecieron prácticamente congelados generando una menor cobrabilidad de la energía por parte de CAMMESA.
Por otra parte, Economía & Energía señala que la reducción de la gran masa de subsidios que planea el gobierno a través de la segmentación tarifaria tendrá un impacto poco significativo.
La consultora indica que si se avanza en la quita de subsidios en tres tramos (agosto, octubre y diciembre) al 10% del consumo a nivel nacional, el ahorro en el monto total durante lo que queda del año sería sólo de u$s 29 millones, es decir menos del 0,2 por ciento de los más de U$s 15.500 millones que se gastarán. Si se aplicara una quita de subsidios al 50% de los usuarios del país, el ahorro sería de apenas u$s 143 millones