"Para que sea económicamente viable, los costos de fabricación de los electrolizadores deben reducirse considerablemente. Con nuestra nueva planta de producción estamos contribuyendo a que el hidrógeno sea competitivo lo más pronto posible", agregó Bruch.
En el emplazamiento de Berlín, las celdas individuales del electrolizador se fabricarán y combinarán para formar módulos funcionales, o "stacks". Estos se ensamblarán en unidades más grandes en función de la capacidad requerida. El elemento crítico aquí es el hecho de pasar a la producción en masa, ya que electrolizadores a precio razonable y asequible son el requisito previo para poder cubrir la creciente demanda de hidrógeno.
Siemens Energy apuesta por la electrólisis PEM (membrana de intercambio de protones), un proceso que separa el agua en hidrógeno y oxígeno mediante una membrana permeable de protones utilizando la electricidad procedente de fuentes de energías renovables. Los aspectos clave de este proceso son su alto nivel de eficiencia, la gran calidad del gas producido y su funcionamiento fiable, sin productos químicos ni impurezas.
La electricidad utilizada para la fabricación de los electrolizadores procederá en su totalidad de fuentes renovables.
El hidrógeno verde, aquel generado a partir de energías renovables, es un elemento clave para la sustitución de los combustibles fósiles. El hidrógeno puede servir como medio de almacenamiento y también como materia prima para otras aplicaciones, incluidos los combustibles sintéticos. Pero las moléculas de hidrógeno también pueden utilizarse directamente como fuente de energía para generar electricidad y calor, en lugar del gas.
En combinación con una expansión masiva de las energías renovables, es una forma de garantizar el éxito de la transición energética. Las vías para producir hidrógeno verde y sus productos derivados son conocidas, por lo que la tarea ahora es escalar la producción a volúmenes industriales.