Un total de 149 etapas de fractura pudieron realizar en Bajada de Añelo. Incluso tuvieron un inconveniente por movimientos sísmicos, por lo cual pararon un fin de semana de junio para evitar accidentes con el personal, el set de fractura y todas las herramientas dispuestas. Una vez con la tranquilidad de que el sismo había sido pasajero, pudieron seguir con las fracturas en estos pozos que se empezaron a perforar en noviembre de 2019.
En Bajada de Añelo, Shell sostuvo la construcción de infraestructura, aprovechando los tiempos mientras el mundo trataba de acomodar al mercado petrolero. Entre las obras que se adelantaron estuvo una línea de captación, un gasoducto de evacuación y la planta de deshidratación-filtrado-medición de gas, esta última en asociación con la empresa TGS.
Los trabajos siguen en Sierras Blancas, Cruz de Lorena y también en el pequeño bloque Coirón Amargo Oeste. La infraestructura desarrollada para estas áreas incluyeron un sistema de captación de pozos, una red de suministro de agua, una red eléctrica de alta tensión y la nueva planta de procesamiento (CPF) con capacidad para 30.000 barriles por día de petróleo, que esperan poner en marcha en el primer trimestre de 2021.
Además, Shell y Equinor formaron una UTE para participar en Bandurria Sur, uno de los yacimientos de shale oil con más producción y crecimiento que tiene YPF en la zona caliente de Vaca Muerta. Desde allí pudieron sacar crudo para exportación cuando la demanda entró en crisis y la llevaron a Dinamarca, donde la socia noruega tiene una refinería. Fueron 470 mil barriles en julio.