En cuanto a las áreas que se suman a la frontera no convencional, se trata de Bajada del Palo Oeste y Médano de la Mora, dos yacimientos de Vista Oil & Gas que durante 2021 tuvieron una remontada en la producción de crudo, como dos áreas que se hacen fuertes en ese segmento.
La frontera del shale
El aumento de la producción de marzo a abril de este año en Bajada del Palo fue del 54,12%, que pasó de 9500 a 12.642 barriles de petróleo por día (bpd). Es uno de los altos más grandes en las áreas que bordean el núcleo duro de Vaca Muerta, que impulsa gran parte de la producción de shale oil.
Además, la misma operadora, que también se benefició en la pandemia con los cupos de exportación de crudo, el yacimiento Médano de la Mora que inició el año pasado una producción en abril con 94 barriles, hoy se ubica en 8674 bpd, con un salto del 9087,49%. Sin embargo, la diferencia de producción este año entre marzo y abril tuvo una caída del 5,04%.
En tanto que Cruz de Lorena, operado por Shell Argentina, también tuvo un importante incremental en la producción en abril. Pasó de 3230 a 5445 bpd con un salto del 68,60%.
En cuanto a la denominada trinidad de YPF, Loma Campana siguió con una producción en alza en abril, que pasó de 47.736 bpd en marzo a 49.098 barriles de crudo, con un incremento del 2,85%.
Otra de las áreas que empuja el shale oil es Bandurria Sur, de YPF, que pasó de 12.549 a 13.184 bpd de marzo a abril de 2021 con una incremental de la producción del 5,06%. Si bien está dentro de los márgenes fluctuantes que tiene el área, es uno de los yacimientos que suma a la producción de crudo no convencional de la provincia.
La Amarga Chica, en cambio, bajó un 1,07% la producción de marzo a abril, pero sigue dentro el rango de rendimiento óptimo que tiene esa área por excelencia del shale. Pasó de 26.495 a 26.211 bpd.
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Una radiografía
Loma Campana es el yacimiento más estable, según un informe de la consultora Regional Investment Consulting (RICSA) realizado para +e de la producción de 2016 a 2020. En 2016 tuvo una producción acumulada de 10,1 millones de barriles mientras que, el año pasado los números ascendieron a 13,3 millones, un 31,3% más.
Si se lo mide en cantidad de pozos perforados, ese yacimiento pasó de 707 pozos en enero de 2017 a 813 en 2020, es decir un 15% más. Pero la cantidad de pozos no es una ecuación directa a más producción: la curva de aprendizaje estuvo puesta en la rama horizontal.
A pesar de que son tres las áreas que empujan y que están en manos de YPF, de a poco se empiezan a sumar otras operadoras con la fuerza del shale oil.