De acuerdo al economista, la segmentación implica que en principio el 30% de las familias argentinas perderán los subsidios y tendrán tres aumentos sucesivos del costo de la energía (octubre, noviembre y enero-febrero). Sin embargo, para que este esfuerzo se mantenga en el tiempo, las tarifas tendrán que indexarse durante 2023 en un escenario de inflación que podría superar los tres dígitos y nada menos que con el componente electoral en el centro.
La necesidad de actualizar las tarifas va a estar moderada en función del costo de la energía, y ahí tiene un rol importante la terminación del gasoducto Néstor Kirchner, previsto para junio del año que viene. "Argentina necesita que comience ese gasoducto y que comience a operar antes del pico de consumo invernal. De no ser así, la actualización de las tarifas por los costos, especialmente por las importaciones, va a poner mayor presión a las tarifas", afirmó Einstoss.
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"Otro desafío de la segmentación de tarifas es el tipo de cambio. Si el tipo de cambio tiene un 'salto discreto' en los próximos meses también le va a poner presión vía el precio del gas y eso sería un golpe muy fuerte al proceso de segmentación. Y finalmente, el precio de importación que vamos a enfrentar este años que realmente estamos en un contexto exótico", explicó.
"El gobierno está en una encrucijada donde el programa de segmentación de las tarifas está en el corazón de la corrección fiscal de la Argentina. El déficit primario para el 2023 es de dos puntos del PBI. Básicamente es lo mismo que vamos a gastar en subsidios de gas y transporte. Argentina no tendría déficit primario si no tuviera subsidios principalmente a la energía", afirmó Einstoss.
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Esa corrección fiscal que comenta Einstoss en la entrevista con este medio es base fundamental del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por lo que incumplirlo o hacer algún tipo de juste (como volver a subsidiar) sería un problema adicional con el organismo de crédito, con el que el gobierno argentino, y ratificado por el ministro Sergio Massa, ha acordado.
"El desfiladero por el cual camina la segmentación de tarifas es muy angosto, enfrenta enormes desafíos y tiene restricciones que exceden al problema tarifario en sí. EL congelamiento es de tal magnitud que afecta a la macroeconomía, una macroeconomía que tiene compromisos concretos con quien actualmente es nuestro principal acreedor: el FMI", describió el economista en el diálogo con +e.