Las autoridades de Dinamarca, Suecia y Alemania han afirmado que las explosiones que rompieron los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2, de nueva construcción, que unen Rusia y Alemania a través del mar Báltico, fueron deliberadas. Sin embargo, aún no han publicado las conclusiones de sus respectivas investigaciones.
Las emisoras nórdicas descubrieron que, en junio y septiembre del año pasado, los buques rusos navegaron desde bases navales de San Petersburgo y Kaliningrado hasta la zona situada al noreste de la isla danesa de Bornholm donde se produjeron tres de las cuatro fugas del gasoducto.
Uno de los buques, un remolcador llamado SB-123 capaz de lanzar minisubmarinos, fue localizado en la zona los días 21 y 22 de septiembre, según constataron.
Por otra parte, las Fuerzas Armadas danesas confirmaron a Reuters que una patrullera había tomado 26 fotos de un buque ruso de rescate de submarinos llamado SS-750 cerca del lugar de la explosión del Nord Stream el 22 de septiembre del año pasado, pocos días antes de que se produjeran las explosiones.
El incidente tuvo lugar a los siete meses de la guerra de Rusia contra Ucrania. El Kremlin negó el martes que buques rusos estuvieran implicados en el sabotaje y pidió que se publicaran los resultados de las investigaciones.
Moscú, sin aportar pruebas, ha atribuido las explosiones a sabotajes occidentales. Tanto Estados Unidos como Ucrania han negado tener nada que ver con los ataques, al igual que Rusia.
Los barcos rusos rastreados por las cuatro emisoras habían apagado su señal AIS, un sistema de seguimiento automático utilizado en los buques. Uno de los barcos que se encontraba en la zona era el buque de investigación de la marina rusa Sibiryakov, según indicaron imágenes de satélite.