En septiembre, las obras viales se paralizaron, por decisión del gobierno nacional. Comenzó con un “paro activo” de la obra pública, impulsado por el ministro de Obras Pública de la Nación, Gabriel Katopodis, y terminó con el desplante de obras prioritarias para Vaca Muerta.
“La mayoría de las obras están paradas, es una situación muy compleja por falta de cancelación de certificados de obra a las empresas y con la seguridad que implica dejar obras a medio terminar”, informaron a +e fuentes cercanas a Vialidad Provincial.
El caso más paradigmático es la conexión de la Ruta 7 y 51, que es un tramo de travesía urbana, camino a Loma La Lata, en Centenario, es una de las localidades satélites y de servicios petroleros. La obra de 8,5 kilómetros que comprendía una duplicación de la calzada está en un 92% de ejecución, pero paralizada.
El circuito fue pensado como una ruta alternativa al petróleo, y planificado en 2015, antes de la gestión presidencial de Mauricio Macri. Fue una obra que se licitó sin proyecto y antes de la pandemia comenzó a ejecutarse, con retraso, interferencias y reclamos de chacareros por pago de servidumbre.
Hoy está a un paso de terminar, con la construcción de dos rotondas, pero hace dos meses que no hay movimientos, en una zona clave para la circulación hacia Vaca Muerta. Hay un proyecto futuro para hacer de cuatro carriles esa ruta, pero todavía no está el proyecto ejecutivo en marcha.
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Por la meseta
Otra obra pendiente, pese a que está terminada es la ruta 67 por la segunda meseta, de unos 19 kilómetros de vía, desde la Autovía Norte hasta la Ruta 51, que es de exclusivo tránsito petrolero.
Es un derivador que pretende descomprimir el tránsito pesado de otras rutas urbanas y hasta hay una intención del gobierno provincial de cobrar peaje a las petroleras, por el peso de los vehículos. Pero esta iniciativa, también está frenada por el proceso de transición electoral.
La obra tuvo un presupuesto oficial de $650 millones a principio de 2021, y con las expropiaciones, el cambio en el proyecto y la inflación, en estos días la obra supera los $4500 millones. Costó siete veces más que lo calculado en la pandemia. La UTE, CN Sapag y Rovella Carranza reclama más de $500 millones en deudas.
La llegada a Añelo, la ciudad capital de Vaca Muerta es otra deuda pendiente en esta década, pese a los avances que hubo en las conexiones viales. La circunvalación de las rutas 7 y 17 también está paralizada.
La obra contempla un total de 23 kilómetros que forman parte del nodo logístico de las rutas 7 y 17, que comienza en la ruta 8 -camino al dique compensador El Chañar-, pasa por el yacimiento Loma Campana y confluye en la traza que une Añelo y Rincón de los Sauces.
La infraestructura vial forma parte, además, del Programa de Mejoramiento de la Conectividad Vial Territorial del Neuquén que se realiza a través del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). En particular, esta obra es clave terminarla, pero hay un clima de total incertidumbre.
Se sabe también que hay otro tramo de 25 kilómetros de la Ruta 8, camino a Rincón de los Sauces que se asfaltará por fuera de este financiamiento, a través de una empresa, en forma directa. Sin estas conexiones, la dinámica y logística para llegar a los yacimientos se hace tediosa.
El circuito petrolero es amplio en la provincia de Neuquén y no comprende sólo las rutas a Añelo. Están Cutral Co y Rincón de los Sauces, donde la frontera de Vaca Muerta es mucho más reciente.