Mehren señaló que "las relaciones comerciales con Rusia no pueden ser normales en este contexto. Y no lo serán. No cabe ninguna duda al respecto".
En el primer trimestre, Wintershall Dea tuvo un deterioro de 1.500 millones de euros en sus activos relacionados con Rusia, lo que provocó una pérdida neta de 1.000 millones de euros en el trimestre.
"Sin embargo, los resultados financieros subyacentes de la empresa siguen siendo sólidos y, impulsados por el entorno exterior y la fuerte producción, dieron lugar a una elevada generación de flujo de caja. Además, el apalancamiento de la empresa es el más bajo de su historia y apuntala nuestro sólido balance", indicó la petrolera alemana a través de un comunicado.
"Entiendo perfectamente los llamados a una prohibición inmediata de las importaciones de gas ruso. Pero también entiendo el complejo dilema al que se enfrenta el gobierno alemán. Supone una gran responsabilidad para Alemania, para su competitividad, prosperidad y estabilidad social», dijo el directivo. Las importaciones de gas de Rusia «pueden sustituirse, pero no de inmediato", añadió.
"Tras un intenso debate, Wintershall Dea ha decidido mantener su participación en los proyectos actuales en Rusia. Si nos retiráramos, miles de millones de activos pasarían a manos del Estado ruso", aseguraron desde la compañía.