Según Royón, Argentina está en "una posición de privilegio, ya que tiene la segunda reserva de gas no convencional del mundo, la cuarta de petróleo no convencional; los mejores lugares para energía solar y eólica; una gran reputación construida desde hace muchos años en materia de energía nuclear y de energía hidroeléctrica, donde hoy todavía tiene proyectos por más de 20.000 megas para la incorporación de esta última en el país".
A la hora de repasar cuales son las oportunidades que brinda la transición energética, Royón hizo un párrafo aparte para los minerales. "Nuestro país está en condiciones de consolidarse como segundo proveedor a nivel mundial hacia 2030 de mineral crítico como el litio, si bien también tiene proyectos de cobre, aún hay mucho por crecer, más allá de los tradicionales como el oro y la plata".
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En este contexto, afirmó “el mundo está haciendo grandes inversiones para cambiar su matriz energética en vías a la transición de la energía y Argentina no es ajena a eso, con lo cual tenemos que caminar y comprometernos hacia una transición energética".
Sin embargo, alertó que "como gobierno y política pública, sostenemos que no hay una sola transición energética, sino muchas, y que debe ser en la medida de las capacidades y las competencias, con lo cual no vamos a importar un modelo, sino que debemos saber construir uno propio y adaptado a nuestra realidad".
En este punto, mencionó el plan "Lineamientos y Escenarios para la Transición Energética a 2050" -publicado en junio último en el Boletín Oficial- y abordó sus puntos principales. "Entendemos que la transición energética debe ser justa, inclusiva y sostenible. Es una oportunidad para la Argentina por la cantidad de recursos que tiene, pero también debe ser llevada adelante en el interior del país de manera justa e inclusiva, sin asociar la transición energética a mayor pobreza energética, sino con mirada inclusiva y de desarrollo".