Desde ese momento, tanto la administración del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, como la de la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, se anotaron como sedes. En el caso de la provincia patagónica, donde machacan la necesidad de mantenerse serenos, fuentes del Gobierno reconocen entusiasmo, aunque reina la cautela sobre la concreción de este megaproyecto.
Lo que sedujo a los equipos técnicos es la inversión prevista para sacar al mundo el gas de Vaca Muerta, que demandaría unos 11.500 millones de dólares. Al menos eso deslizó el presidente de YPF cuando anunció que se estudiaban cuatro locaciones en suelo bonaerense y patagónico.
“Hay varios proyectos en el país y uno lo tiene YPF, que está desarrollando hace dos años y tiene que terminar de completar la ingeniería”, explicó el conductor de la empresa de bandera, quien destacó “la posibilidad de terminar con la matriz importadora del invierno viene de la mano del aprovechamiento de Vaca Muerta y entre otras alternativas de la exportación de GNL”.
Con este antecedente, fue Gutiérrez el que apostó para que el proyecto se apuntale en la región. “Estamos esperando las condiciones normativas que promuevan la realización de una planta de licuefacción en San Antonio. Estoy convencido de que el lugar estratégico para la planta de licuefacción y poder exportar gas es la hermana provincia de Río Negro”, aseguró.
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Fuentes del gobierno rionegrino certificaron, ante la consulta de +e, que esperan una señal que les permita imaginar esa posibilidad, pero advirtieron “que hasta hoy, no hay movimientos”. Para los funcionarios de la gobernadora Carreras, bajo las órdenes de la secretaria de Energía, Andrea Confini, es atractivo por donde se lo analice: como detallan los cálculos oficiales, se necesitará una abultada erogación (más de 10 mil millones de la moneda norteamericana) para que –con viento a favor– esta idea se concrete y, en 2026, se inicie el proceso de exportación con ventas superiores –al menos eso se estima– a los 15 mil millones de dólares.
Antes del cimbronazo que provocó la renuncia de Guzmán, fue el presidente Alberto Fernández el que prometió enviar al Congreso un proyecto de ley para que se conformen las siempre ponderadas “reglas de juego claras” que propicien al detalle la instalación de las plantas de licuefacción de gas.
“Argentina es una enorme fuente de gas con un potencial de exportación inmenso”, prometía el jefe de Estado, antes de la corrida cambiaria que hizo tambalear al gobierno nacional. “Vamos a mandar al Congreso una ley que establezca claramente en qué condiciones nosotros promovemos la creación y funcionamiento de esas plantas, para que todos tengan certezas de cómo será el futuro de sus inversiones”, decía Fernández.
Para el oficialismo rionegrino, Juntos Somos Río Negro (JSRN), es una noticia alentadora. En dos cámaras donde las fuerzas patagónicas tienen peso, el senador nacional Alberto Weretilneck juega un papel estelar desde su banca, hoy clave para destrabarle al Frente de Todos (FdT) varias iniciativas en el Senado. Lo mismo sucede con el interbloque Unidad Federal para el Desarrollo que encabeza Luis Di Giácomo, un espacio que concentra a fuerzas provinciales como el Frente Renovador por la Concordia, de Misiones, en la Cámara de Diputados de la Nación.