Bajo este marco, Repsol podrá emitir bonos ligados a la sostenibilidad, bonos verdes y los llamados bonos "de transición".
Repsol se convirtió en una de las primeras petroleras en emitir un bono verde en 2017, pero fue criticada en su momento por utilizar esa etiqueta para recaudar un dinero que se destinaría a mejorar las eficiencias de sus refinerías.
La deuda fue excluida de los principales índices de bonos verdes en ese momento, ya que no cumplía los requisitos de la Climate Bonds Initiative, una organización sin ánimo de lucro con sede en Londres que proporciona datos sobre sostenibilidad a los inversores.
Desde entonces, se ha abierto un amplio sector de financiación en torno a los llamados bonos de "transición", es decir, deuda emitida por empresas contaminantes que intentan hacer una transición hacia un marco operativo más sostenible.
"La nueva estrategia establece una exigente hoja de ruta, con metas intermedias de reducción de intensidad de carbono más ambiciosas, para continuar avanzando en el objetivo de ser cero emisiones netas en 2050", dijo Repsol en un comunicado.