Un dato clave es la relación entre el aumento de la producción y la generación de residuos. En septiembre, la producción de petróleo alcanzó los 291.672 barriles por día el volumen más alto en los últimos 23 años, es un 40% más que el mismo mes de 2001, una cifra que impacta directamente en la cantidad cutting (recortes de perforación) y flowback (retorno de agua del pozo) que reciben las plantas de tratamiento.
El fenómeno llegó a un punto en que la provincia de Neuquén autorizó los rellenos de seguridad, debido a que los altos volúmenes no pueden ser procesados en las plantas. “Tenemos muy buenas herramientas legislativas para pararnos de manera sustentable. Pero por otro lado tenemos el recurso que hay que cuidar. Si tenemos una buena base legal, aprovechémosla y hagamos las cosas bien”, indicó el especialista.
Indicó que uno de los problemas que hay actualmente es que las operadoras no están separando los residuos en origen, para que lleguen con el menor porcentaje de hidrocarburos posible a las plantas. En ese sentido ejemplificó que para que las tratadoras -en este caso Treater SA, Indarsa y Comarsa sean más eficientes en el tratamiento del cutting o el flowback, tiene que haber un tratamiento en las locaciones.
“Se tiene que aplicar el sistema Vortex, que es una bomba centrífuga por donde se separan los líquidos y esto permite reinyectar el nuevo lodo; todo sale con menos residuos y con menos cantidad de kilos que pueden entrar a las tratadoras”, indicó.
De acuerdo con lo que sostiene una extensa bibliografía que hay en el tema de tratamiento y las consultas realizadas a especialistas en medioambiente, la remediación de suelos con residuos petroleros es más eficaz en muestras que poseen menos 50.000 ppm (partes por millón) de hidrocarburos, una cifra que representa el 5%.
Pero en muchos casos, los recortes de perforación superan ese porcentaje y no puede remediarse con el método de bacterias (biorremediacón) por lo que van a parar a los rellenos de seguridad que tiene la provincia de Neuquén.
“Lo que hacés desde el Vortex, desde el origen, lo podés tratar por la biorremediación. Tardás un año, te queda un suelo apto para otras cosas, pero de la otra forma”, indicó Islas.
El tema de fondo también se orienta al costo total en seguridad e higiene ambiental, en poner e marcha un pozo hidrocarburífero, y más allá de las normativas, no todas las empresas -menos las pymes- están dispuestas a afrontarlo.
De acuerdo a lo informado por Isla, hoy la inversión en Ambiente que realizan las compañías, es del 1% de lo que cuesta montar un pozo petrolero; que en el mejor de los casos es de 10 millones de dólares.
Islas sostuvo además que la agenda ambiental viene por un cambio generacional de la que deben tomar nota las empresas y las autoridades gubernamentales. Los chicos vienen con el chip ambiental y eso hay que desarrollarlo, darle respuestas”, explicó.
El Colegio de Profesionales del Ambiente de Neuquén cuenta con unas 400 profesionales adheridos y hay interés por consolidar las careras en la Universidad del Comahue.