Otras fuentes consultadas por +e indicaron que también se evalúa que el Estado quede con el control de las hidroeléctricas, pero la operación siga en manos de las compañías privadas.
Neuquén y Río Negro tienen la mirada puesta en esa definición, ya que a partir de agosto empiezan a vencer los contratos de varias represas del Comahue.
Se trata de los complejos hidroeléctricos de Alicurá (1.000 Mw) actualmente operada por la empresa AES Argentina; El Chocón (1.200 Mw) y Arroyito (120 Mw), a cargo de la firma Enel Generación; Planicie Banderita (450 Mw), operada por Oroazul Energy; y Piedra del Águila (1.400 Mw), a cargo de Central Puerto, todas con vencimiento de concesión previstos para el segundo semestre.
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Ambas provincias patagónicas han incluido en su reclamo la aplicación de la llamada Tarifa Comahue que como principales generadores de energía del país les permitiría un consumo eléctrico a precios diferenciales.
La forma en que se resuelvan las concesiones que vencen este año, marcarán el camino de lo que podría ocurrir Los Nihuiles I, II y III, cuyo contrato vence en 2024, a las que luego se sumarán Agua del Toro, Los Reyunos, El Tigre, Río Hondo y Los Quiroga.
En junio de 2025 vence el contrato de la represa de Futeleufú; y en noviembre las de Cabra Corral y El Tunal; en marzo de 2026 la de Ullum; y en julio la concesión de El Cadillal, Escaba y Pueblo Viejo. Pichi Picún Leufú, en agosto de 2029, es el último vencimiento de contrato de concesión.