Santa Fe pierde peso relativo
La provincia de Santa Fe continúa siendo el principal polo productivo, aunque con una participación decreciente: explicó el 56% de la producción nacional en lo que va de 2026, 15 puntos porcentuales por debajo del promedio de la última década y el segundo registro más bajo desde la vigencia de la ley.
Le siguen Buenos Aires, con su volumen elaborado más bajo en cuatro años, y La Pampa, con la producción más alta en siete años. Completan el mapa Entre Ríos y San Luis, ambas en máximos productivos —desde 2019 y 2020, respectivamente—.
El contraste con el bioetanol
El panorama es inverso al del bioetanol, que encadena siete años consecutivos de incremento interanual en su producción acumulada a julio. El maíz representó el 65% de la materia prima utilizada, un récord de procesamiento del cereal para fines energéticos en el país, impulsado por la extraordinaria cosecha 2025/26.
Córdoba explica el 50% de la producción nacional de bioetanol, íntegramente a base de maíz. Le sigue Tucumán, con el 20%, a partir de caña de azúcar. El 30% restante se reparte entre Jujuy, Salta, San Luis y Santa Fe.
Un mercado sostenido por el corte obligatorio
Bajo el marco de la Ley 27.640, la tasa de corte obligatoria vigente es del 12% para bioetanol con nafta (con posibilidad de llegar voluntariamente al 15%) y del 7,5% para biodiesel con diésel oil.
En el caso del bioetanol, prácticamente el 100% de las ventas internas corresponde a los cupos asignados por la Secretaría de Energía, sin exportaciones registradas por el INDEC en lo que va del año.
Para el biodiesel, el 98,6% de las ventas internas en promedio se explica por el abastecimiento del corte obligatorio, principal motor de demanda actual. Las exportaciones, en cambio, muestran una caída sostenida: entre enero y julio de 2026 se embarcaron apenas 89.000 toneladas, el menor registro desde el inicio de la producción de biodiesel en el país. España y Países Bajos fueron los únicos destinos reportados por el INDEC.
La comparación con 2018 —cuando a esta altura del año se habían exportado más de 1 millón de toneladas, equivalentes al 62% de la absorción de la producción nacional— confirma la magnitud del retroceso: hoy las exportaciones solo traccionan el 15% del consumo.
Hasta 2017, Estados Unidos era el principal comprador, con casi 1 millón de toneladas absorbidas hacia julio de aquel año. La acusación de dumping por parte de productores estadounidenses y los aranceles posteriores cerraron ese mercado, dejando a Europa como principal destino, aunque con una demanda que se debilita año a año.
El mundo va por un récord
Mientras Argentina se estanca, la producción global de biodiesel continúa en ascenso. Según Oil World, en 2026 alcanzaría un récord histórico de 69,5 millones de toneladas (Mt), tras crecer a un ritmo promedio anual del 8% en la última década y media.
Estados Unidos, Brasil e Indonesia concentrarían el 60% de la producción global este año, con el aceite de soja como insumo principal en los dos primeros y el aceite de palma en Indonesia, país que llevó su corte obligatorio al 50% en julio. Brasil transita hacia un corte del 16%, camino al 20% en 2030. En Estados Unidos, el Programa de Combustibles Renovables (RFS) prevé un aumento del 77% en el uso de aceite de soja para biocombustibles en 2026 respecto de 2025, y del 6% adicional en 2027.
Sumando a la Unión Europea, el grupo explicaría el 81% de la producción mundial. Alemania, el mayor productor europeo, aporta 3,8 Mt, mientras el bloque en conjunto elabora casi 16 Mt.
El aceite de palma lidera como insumo global, con más de 23 Mt proyectadas para 2026, seguido por el aceite de soja —cerca de 17 Mt, equivalentes a procesar unas 89 Mt de soja con un ratio de extracción del 19%—, la colza/canola, el aceite de cocina usado y la grasa bovina.
Según las proyecciones de Oil World, el crush de soja destinado a biocombustibles superaría las 30 Mt en Estados Unidos y Brasil, mientras que en Argentina alcanzaría las 5 Mt. En Estados Unidos, ese procesamiento creció a un ritmo del 8,5% anual en los últimos quince años, equivalente a sumar 1,5 Mt de crush cada año, de forma ininterrumpida.
FUENTE: Matías Contardi, Bruno Ferrari, Emilce Terré y Julio Calzada, con datos de INDEC y Oil World.