“Este proyecto convierte un problema ambiental en una oportunidad económica, generando energía limpia, empleo y formación técnica”, destacó María del Carmen Rubio, directora de Proyectos y Regulación de la Secretaría de Energía y Ambiente.
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El proyecto es financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Foto: prensa Río Negro.
La iniciativa no solo aborda la gestión de residuos, que hoy generan contaminación o son desaprovechados, sino que también impulsa la economía local. La planta, ubicada en las instalaciones de CAFEMA, servirá como centro de capacitación para operarios y técnicos, fortaleciendo la cadena de valor foresto-industrial.
Con 8.200 toneladas de biomasa aprovechable al año en el Alto Valle, el proyecto tiene un gran potencial de expansión, pudiendo replicarse en una red de plantas descentralizadas que optimicen costos y beneficien a más comunidades.
Una apuesta al futuro
El modelo de Río Negro alinea sustentabilidad con desarrollo económico, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y promoviendo tecnologías limpias. La segunda etapa del proyecto explorará la viabilidad de escalar esta iniciativa, consolidando al Alto Valle como un polo de innovación en bioenergía. “Con hechos concretos, construimos un futuro energético sostenible para Río Negro”, afirmó Rubio.
Fuente: gobierno de Río Negro