El documento detalla que en el primer semestre se completaron 336 pozos en todo el país, de los cuales 221 se realizaron en la Cuenca Neuquina gracias al impulso Vaca Muerta.
El resto de las cuencas quedó muy por detrás. La Cuenca del Golfo San Jorge, cumbre de la producción convencional, finalizó 115 pozos, lo que representa el 34,2% del total nacional.
En contraste, las cuencas Cuyana, Austral y del Noroeste no registraron ningún pozo productivo terminado durante los primeros seis meses del año.
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El deterioro de las cuencas maduras
La falta de actividad en las cuencas más tradicionales del país preocupa a las provincias productoras y a los trabajadores del sector. En lo que va de 2025, la Cuenca Cuyana, la Austral y la del Noroeste no sumaron ni un solo pozo productivo nuevo. En la mayoría de los meses, los informes oficiales señalan directamente una actividad nula. Esto confirma una tendencia que se viene consolidando desde 2022: la reconversión hacia el no convencional en detrimento del mantenimiento o desarrollo de los campos maduros.
Además, la falta de perforaciones implica una menor renovación de la base productiva, afectando tanto la producción como el empleo en esas regiones. Mientras en Neuquén se terminaron 42 pozos solo en junio, en esas cuencas el número fue cero.
El atractivo Vaca Muerta
La Cuenca Neuquina no solo lidera en cantidad de pozos terminados, sino también en pozos productivos de petróleo y gas. En el semestre, Neuquén acumuló 158 pozos de petróleo y 58 de gas, según los registros oficiales. Esto contrasta con la Cuenca del Golfo San Jorge, donde se finalizaron 96 pozos en total, de los cuales 90 fueron de petróleo y 6 fueron de gas.
En términos mensuales, Neuquén registró picos de actividad en marzo, abril y junio, con cifras que superaron los 30 pozos mensuales terminados. Por ejemplo, en junio se finalizaron 42 pozos en la cuenca, una cifra que quintuplica la de cualquier otra cuenca en ese mismo mes.
La disparidad entre cuencas no solo refleja el atractivo geológico y económico de Vaca Muerta, sino también la falta de políticas activas que incentiven la inversión en las regiones con producción convencional.
Al no haber nuevos pozos, el horizonte de producción para ese tipo de yacimientos se achica, agravando un ciclo de declino natural que ya lleva años.