"En América Latina poníamos en tela de juicio esa mirada y considerábamos que había distintas transiciones energéticas", señaló el directivo de OLADE. "Las transiciones energéticas tienen que ser justas y contemplar a todos los sectores económicos. Es impensable, por ejemplo, en la Argentina dejar de producir petróleo y gas sin pensar en qué pasará con las 10 provincias productoras", explicó.
Los hidrocarburos seguirán siendo protagonistas de la energía en los próximos 15 o 20 años, mientras que la región se moverá a su propia velocidad hacia energías limpias. "Esto no significa que no tengamos que hacer lo posible para tratar de llegar a unas matrices energéticas descarbonizadas o carbono neutrales para 2050 que es el año que muchísimos país han hecho ese compromiso", subrayó.
OLADE trabaja en el desarrollo de energías sostenibles y así crearon una iniciativa que busca que los países que integran la organización tengan hacia el 2030 un horizonte de un 70% de su matriz eléctrica de fuentes renovables, incluyendo la hidroelectricidad. Y también promueven la eficiencia energética a través del desarrollo de sistemas de gestión energética.
"Uno entiende que la electromovilidad es muy importante, el mundo se mueve hacia allí, pero para nosotros tratar de llegar a lo que dice la agencia internacional de energía en su informe sobre NET Zero deberíamos multiplicar la venta de vehículos eléctricos del 2020 al 2050 por 18", indicó Koutudjian.