El desplome de la venta de las naftas en 2020 por las restricciones de circulación en el país llevó a que las estaciones de servicio, en su mayoría gerenciadas por empresarios pyme, vendieran apenas el 10% de su stock. Desde junio se observa un amesetamiento de la demanda por la flexibilización, dejando activo las medidas básicas de prevención contra el coronavirus, pero los estacioneros entienden que la actividad no volverá a los niveles prepandemia.
La actualización de los impuestos es otro de los temas que tanto los estacioneros pyme como las grandes petroleras están mirando con atención puesto que terminan teniendo impacto en el valor del litro de nafta o gasoil. El congelamiento del precio por la pandemia también generó mayores tensiones, de esas de las que habla el secretario Martínez en esta entrevista.
En las últimas semanas, el precio del Brent -el petróleo referencial para el mercado argentino- viene en alza y muchos analistas internacionales consideran que llegará pronto a u$s 60 (en septiembre peleaba por no caer debajo de u$s 40). Sin dudas, la suba del crudo será una de las variables de análisis para evaluar y autorizar subas en los precios en los surtidores.