"El motivo por el que se decidió esta venta es que el contrato fue celebrado en 2013, cuando se vivía un optimismo que se verificó que no era tal. Además, tenía un 'carry limitado' para GyP: sólo para los primeros seis pozos y sus gastos", detalló Saggese, al referirse a la metodología por la cual la empresa neuquina, como dueña del área, aportaba sus acres como parte de la inversión. Los pozos realizados eran de avanzada (orientados a la exploración) y una vez realizados, se generó una deuda de u$s 18 millones pendiente sobre la producción del contrato.
Las características del contrato y la deuda generaban un problema para GyP que resolvió con la negociación con los operadores. Incluso GyP participó en la realización de dos nuevos pozos pero no alcanzaron para repagar los costos que se generaron. Así se llegó a estas conversaciones que dieron como resultado u$s 17,6 millones por el 10% que tenía la petrolera neuquina en Aguada Federal.
"Ni Wintershall Dea ni ConoccoPhillips se aprovecharon de la baja del precio del crudo para conseguir una ventaja. Conseguimos un precio a valor de mercado de octubre el año pasado, se genera un beneficio extraordinario en las condiciones actuales de la economía", manifestó el titular de la compañía.
GyP tiene participación en distintas áreas como socia, con una producción total de 300.000 metros cúbicos de gas por día y 1600 barriles de petróleo diarios. En gas, consiguió algunos contratos anuales a precios bajos, entre u$s 1,50 y u$s 1,70 por millón de BTU, pero que le dan previsibilidad cuando se suspendieron las exportaciones para garantizar el abastecimiento en el invierno.
"La novedad del barril interno es una buena noticia porque sostiene la producción de varias de las áreas, sin embargo la falta de consumo hace más difícil conseguir compradores", afirmó Saggese, ante una consulta de la coyuntura actual del sector petrolero.
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