En primer término, el proyecto de Ley Ómnibus solo mantiene el nivel de corte de mezcla actual por plazo indefinido, ya que habilita bajarlo a discreción y sin un tope mínimo si así lo considera el secretario de Energía.
El segundo factor que más preocupa es la liberación total del mercado que permite la compra de biocombustibles importados, cuando hasta el momento los productores argentinos eran los únicos habilitados para abastecer a las refinerías.
Además de abrirse a productores de otros países, la ley también permite que petroleras y aceiteras locales participen como proveedores, hasta ahora bloqueadas de esa posibilidad.
“Las refinadoras tenían la exigencia de adquirir biocombustibles a las empresas que tenían cupo exclusivamente. Ahora, en cambio, podrían comprar libremente a cualquier empresa habilitada a tal fin. Es una liberación total del mercado y a los precios que se pacte”, sostienen.
Otro de los cambios que perjudica la competitividad de los productores locales es la derogación del artículo que los eximía del pago del Impuesto a los Combustibles Líquidos por menor huella de carbono.
De este modo, estarán en igualdad de condiciones con los combustibles fósiles, lo que generará un encarecimiento mayor y desalentará su desarrollo.