“El complejo de la PIAP reviste una importancia estratégica para el país. No existe una planta tan avanzada en el mundo para producir agua pesada de alta calidad”, sostuvo Serquis, al finalizar la visita de la que también participó el ministro de Energía provincial, Alejandro Monteiro.
La PIAP fue puesta en marcha en 1993 para producir el agua pesada necesaria para el funcionamiento de las centrales nucleares argentinas. La planta es propiedad de CNEA y está operada por la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), una sociedad conformada entre la CNEA y Neuquén, que tiene la mayoría accionaria.
Tras la decisión del Gobierno nacional de suspender las actividades de la planta a mediados de 2017, las autoridades provinciales y la CNEA acordaron el año pasado reactivar la planta.